Nombre: Las estaciones de la vida
Categorías: Drama, Comedia, Erótico, Artes marciales
Director: Ki-Duk Kim
Año: 1969

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *
Mauricio Reina * * * ½

Las estaciones de la vida (1969)

El aprendizaje cíclico
"Estoy en donde estuve:
voy detrás del murmullo,
pasos dentro de mí, oidos con los ojos,
el murmullo es mental, yo soy mis pasos,
oigo las voces que yo pienso,
las voces que me piensan al pensarlas.
Soy la sombra que arrojan mis palabras."

(O. Paz, Pasado en claro)

Entre las montañas, en el medio de un valle semiselvático rodeado de riachuelos y empinados picos rocosos, yace un lago custodiado por el ojo de Buddha. Sobre el lago, un templo flotante navega llevado por el viento. Una campanita de metal tintinea, el hombre sagrado inicia su día despertando a su joven discípulo, quien sólo tiene cinco años. Primavera, verano, otoño, invierno...y primavera cuenta la vida del joven y rebelde discipulo usando cinco episodios de su vida que transcurren en el enigmático templo. Por ahí dicen que el zen se trata sobre todo de reir, de entender la broma de la existencia, por eso los koans parecen no tener moraleja. Esta película tampoco la tiene a pesar que trata temas contemporaneos. Simplemente, narra las desventuras del discipulo con tomas largas y lentas y grandes ángulos que lo hacen sentir a uno sentado en un pastizal junto al lago viendo el devenir de la vida de los dos monjes. Los dialogos son limitados a los justamente necesarios y la comunicación se apoya más en los gestos de los actores, en sus miradas, en su forma de moverse, en la intensidad de remado mientras navegan desde el templo hasta la orilla, en el rasgar del cuchillo contra la madera, contra la carne.

La película usa un montón de simbología oriental. Lo primero y más obvio es el cuento de los ciclos, que es claramente sugerido por el título. Adicionalmente, cada segmento tiene un animal, un color (yo diría) y una estación, cada segmento de hecho representa una etapa de la vida del discipulo mas allá de la interpretación obvia. Siendo completamente ignorante de los significados de los símbolos, me contento con haber visto una pelicula hermosa, con una mezcla de humor negro y drama, que cuenta la vida de un hombre desde una perspectiva completamente ajena a mi. Sin lugar a dudas es una de las películas filmadas en escenarios naturales que más me ha sorprendido desde el punto de vista visual. Las composiciones me recuerdan esos cuadros de Monet que muestran un mismo lugar en diferentes épocas del año. La recomiendo para los aprendices de samurai, monje, ninja y cocinero que estén buscando su verdadero camino. De no estar en ninguna de las categorias anteriores, no se preocupe. Primero que todo, así usted lo desconozca, hace parte de alguna de ellas, y en segunda medida, la verdad es que para ver esta película lo único que se necesita es disfrutar el buen cine y ésa, mi querido amigo lector, es una habilidad más o menos básica por estos días, seguro que usted la tiene.