Nombre: No estoy hecho para ser amado
Categorías: Drama
Director: Stéphane Brizé
Año: 2005

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Pedro Felipe * * * ½

No estoy hecho para ser amado (2005)

Jean-Claude es un agente judicial de cincuenta años cuya vida transcurre sin sobresaltos ni ilusiones. Salvo las agresiones verbales de su amargado padre, sus días pasan sin mayores emociones: ejecuta las decisiones de los tribunales, en particular las órdenes de desalojo; le da torpes consejos a su hijo, que trata de ser su aprendiz; y llena diligente y desapasionadamente lo documentos administrativos que pasan por su oficina. La vida de Françoise es menos gris, pero en el fondo no es mucho más alegre ni intensa: a sus treinta y seis años está a punto de casarse con un hombre de quien no sabe si está enamorada, el cual parece darle mucha más importancia a su novela y a su depresión que a ella y a su vida de pareja.

Los destinos de ambos se cruzan en un curso de tango al que han terminado por asistir sin albergar mayores expectativas. Aunque desde el principio se simpatizan —la belleza y la juventud de Françoise son sin duda los primeros resortes de su acercamiento— entre ellos no surge un amor a primera vista sino un encantamiento progresivo, ritmado por las clases de danza, que ninguno trata de forzar.

Las posibilidades de que un guión basado en esa historia terminara por naufragar son a mi juicio enormes, más aun si consideramos que se trata de una película algo lenta, sin mucho sentido del humor, y cuyos personajes son personas comunes y corrientes. Sin embargo, justamente por la calma y la sobriedad con la que su director Stéphane Brizé afronta esos escollos, la película sale muy bien librada. La historia se cuenta sin prisa pero con precisión, sin buscar apabullar al espectador pero filmando lo mejor posible cada escena, trayendo a colación pocos elementos cinematográficos pero combinándolos bien. La película habría perfectamente podido llamarse "Una historia sencilla"...

Las actuaciones de Anne Consigny y de Patrick Chesnais son asimismo fundamentales. Jean-Claude es un tipo normal, como le dice Françoise a su amiga . También ella es una muchacha ordinaria; simpática y bella, qué duda cabe, pero a años luz de ser una mujer cautivadora. Ambos son tímidos, algo torpes, y no tienen la más mínima intención de enamorarse... Pues bien, el valor del trabajo dramático de los actores consiste justamente en haber logrado crear dos personas más o menos ininteresantes (en particular el de Jean-Claude) a los cuales la vida los conmueve y les hace replantearse —sin violencia pero con contundencia— sus elecciones existenciales.

(De los personajes secundarios no podemos decir lo mismo: aunque no todos sobran, ninguno está bien logrado; pero eso no tiene mayor importancia).

Pulsando acá podrá ver el trailer (sin subtítulos por ahora) de la película.