Nombre: Después de la boda
Categorías: Drama
Director:
País: Dinamarca
Año: 2006

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Marco Antonio Fonseca Gomez * * * *

Después de la boda (2006)

A pesar de la reciente desaparición del maestro Ingmar Bergman, el cine escandinavo, especialmente  el que se produce en Dinamarca, sigue gozando, para la fortuna de todos los que amamos el buen cine, de buena salud.  La prueba más tangible de esto es Después de la boda, la más reciente película de la directora danesa Susanne Bier, la cual acaba de llegar a nuestro país y fue recientemente nominada a mejor película extranjera en la última entrega del Óscar.

Después de la boda es un drama bien elaborado que continua en ciertos aspectos técnicos las premisas de movimiento danés dogma 95, y que,  al mismo tiempo, recuerda a otro filme de este movimiento, el muy aclamado Celebración, por su fuerte carga dramática y por su particular estilo para enfocarse en los conflictos y tragedias de los seres humanos, inmersos en un mundo en el que el azar, las coincidencias y las revelaciones pueden acabar repentinamente con todo un orden establecido y celosamente protegido. Jacob, (Mads Mikelsen) es un danés idealista que lleva más de veinte años trabajando en la India en un orfanato; un día recibe sorpresivamente la propuesta de un millonario compatriota suyo, de ayudar económicamente al orfanato, el cual está a punto de cerrar por falta de financiación. Jacob se ve obligado a volver a su país natal, del cual no guarda buenos recuerdos y se entrevista con Jansen (Rolf Laasgard), el millonario filantrópico, quien lo invita sorpresivamente al matrimonio de su hija antes de firmar cualquier acuerdo. Jacob acude desprevenidamente a la ceremonia y descubre que Helena (Sidse Babet), su antigua novia es ahora la esposa de Jansen y  que la hija de Helena y Jansen es en realidad hija suya. A partir de ese inesperado descubrimiento, otros secretos se harán públicos, obligando a los protagonistas principales a replantear sus vidas.

El mérito principal de la cinta radica en el enfoque con que la directora ha sabido narrar la historia, sin caer en el melodrama excesivo y en el culebron, explorando la riqueza y los matices emocionales que el elenco de actores va desarrollando a medida que la película avanza. Después de la boda es un ejemplo de cómo el buen cine se puede hacer de manera eficaz y directa, sin recurrir a las exageraciones y a los chantajes emocionales, contándole al espectador una historia perfectamente verosímil, la cual que podría ocurrir en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento, desnudando de manera descarnada pero verdadera las fragilidades de la condición humana.

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