| Nombre: | The Bourne Ultimatum |
| Categorías: | Acción, Aventura, Artes marciales, Fantasía, Basado en hechos reales, Thriller |
| Director: | Paul Greengrass |
| Año: | 2007 |
The Bourne Ultimatum (2007)
Doce pasos, seis fases, tres actos.
Jason Bourne: I don't want to do this anymore.
Conklin: I don't think that's a decision you can make.
Jason Bourne: Jason Bourne is dead, you hear me? He drowned two weeks ago. You're gonna go tell 'em that Jason Bourne is dead, you understand?
Conklin: Where are you gonna go?
Jason Bourne: I swear to God, if I even feel somebody behind me, there is no measure to how fast and how hard I will bring this fight to your doorstep. I'm on my own side now.
(Tomado de The Bourne Identity)
Esta es una linda historia de superación contada en clave de espionaje: Un hombre se despierta tras un sueño intranquilo y descubre que no sabe quién es. Se mira al espejo y -diablos- es un asesino profesional educado con métodos hipnopédicos Made in Guantánamo™. Él, claro, sabe que en realidad no es un asesino (¿lo sabe?), que su identidad le fue arrebatada mientras lo sometían a las correspondientes terapias de alienación necesarias para asegurar que actuaría sin chistar cuando le correspondiera actuar, así que inicia una aventura a tres actos en búsqueda de su pasado. Es como una venganza pero con una capucha inspiracional. Es como si Gregorio Samsa, tras descubrir que es un bicho inmenso, se pusiera la corbata y saliera a trabajar como si nunca hubiera pasado nada, pero de vez en cuando se sorprendiera limpiando los orinales de su oficina con la lengua antes y después de usarlos. El objetivo de Samsa, como el de alias Jason Bourne, sería reprimir esos instintos impuestos para volver a ser lo que no sabe si fue o no, lo que vagamente recuerda como parte del sueño intranquilo, lo que era antes de ser esto que no quiere ser. Sólo tiene un camino: buscar el origen de la transformación.
La aventura de Jason Bourne es, entonces, una búsqueda interior, espiritual si quieren. Las personas se confunden y ven sólo una película de acción (que lo es, y muy buena además), pero en el fondo Bourne es como esos personajes de Stephen King que regresan a sus pueblos entre los maizales a descubrir cómo sacarse a ese puto payaso de la cabeza. Y es dificil, no crean. (Hay que verle la verdadera cara al payaso, hay que perder cosas en el camino, hay que bajar a las alcantarillas y buscar.)
El método de Bourne para cambiar, aunque improvisado, no se aleja demasiado del proceso de doce pasos desarrollado por alcohólicos anónimos (lo que simplemente reitera la naturalidad y eficiencia de este). Resumiendo, el método se puede presentar en seis cómodas fases a saber: (1) RECONOCER que uno no puede controlar su propia adicción o compulsión. (2) IDENTIFICAR un poder espiritual que puede darnos fuerza. (3) EXAMINAR los errores pasados con la ayuda de un miembro experimentado, de un apoyo, de un soporte. (4) CORREGIR esos errores, arrepentirse. (5) APRENDER a vivir una nueva vida con un nuevo código de comportamiento. (6) AYUDAR a otros que sufren las mismas adicciones y compulsiones.
The Bourne Identity es dedicada a las primeras dos fases. Bourne descubre que es un asesino, lo acepta e intenta reducirlo un poco con la ayuda de el poder del amor. The Bourne Supremacy se concentra en (4) pues Bourne es más o menos un pionero en esto de recuperarse de la compulsión de matar. Con ayuda de algunos antiguos colegas, Bourne busca a la hija de un político ruso que asesinó: Su primera misión. Se arrepiente, ya no quiere ser lo que fue. Finalmente, en The Bourne Ultimatum, Bourne evita matar e intenta prevenir que otros caigan en su misma historia desenmascarando a los agentes de la CIA involucrados en su adoctrinamiento y entrenamiento. En una conmovedora escena final, se enfrenta a un asesino que le pregunta por qué no le voló los sesos cuando tuvo oportunidad. Nuestro héroe responde (en las que podrías ser sus últimas lineas): «Mira lo que somos. Mira lo que nos hicieron entregar.»
Esta es la historia de una conversión. Es una fórmula que nunca falla. Podría ser una rata que quiere ser chef, podría ser un androide que quiere ser humano, podría ser un ladrón que quiere ser surfer, podría ser una marioneta que quiere ser un niño de verdad. El camino está lleno de obstáculos. Ser o dejar de ser es un juego diario, de terquedad, de constancia. El fracaso está siempre al lado, esperando. La moraleja es ambigua: La elección es nuestra, siempre lo fue. Hay que aprender a vivir con eso.

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