Nombre: The warriors
Director: Walter Hill
Año: 1979

Otras reseñas para esta película

Diego Guerra * * * ½

The warriors (1979)

Leí en un blog que The Warriors parecía la película de un videojuego, tanto así, que finalmente crearon uno en torno a ella, más de 25 años después de su estreno en las salas. Pero tal vez The Warriors (1979) es mucho más que eso, tal vez es un experimento con el lenguaje cinematográfico como no se había hecho hasta entonces, y cómo no es muy popular hacerlos ahora. Una historia alegórica y extraña, donde las tribus urbanas adquieren un caracter emblemático que no tienen en la vida real, y una presencia teatral con un ritmo asincopado que le debe por igual al gran Peckimpah, y al Robert Wise de “West Side Story”. Una película coreografiada, misteriosa y bárbara, donde lo único real es la violencia: desaforada, injusta y muy políticamente incorrecta. La historia de los Warriors, una de las muchas pandillas que se reúnen en el conclave donde se citan más de 100.000 pandilleros, en donde nuestros héroes son acusados en falso de un asesinato, y deben regresar desde el Bronx hasta Conney Island, acosados por todas las demás pandillas, pero también por los guardianes de la ley y el orden. Pero este retorno a casa se convierte en una odisea bizarra, en la que se enfrentarán diversas bandas, ataviadas de forma más estrafalaria que los villanos de Batman (porque Warriors es una película con estética de cómic, dicho en el buen sentido), en una lucha completamente surreal que transcurre a lo largo de una noche interminable.

La puesta en escena de esta inverosímil historia, no se mantiene al margen del tema social, y del trasfondo urbano, el Metro de New York se convierte en un escenario trascendental (como más adelante lo será el Subway francés de Luc Besson), la DJ de la radio hará más las veces de coro griego que de locutora (como el Dj ciego de aquella genial Road Movie, Vanishing Point) , la policía será sencillamente un enemigo oscuro y represor, sin cara ni personalidad, en contraposición a las llamativas y aguerridas pandillas callejeras, verdaderas dueñas de la noche. Estamos ante un film que al mismo tiempo que mantiene una dimensión épica, es también una película adolescente y de adolescentes.
The Warriors, de ese gran artesano que es Walter Hill, es acaso una de las más grandes cult-movies que se han hecho, y que mejor han envejecido, No en balde es de finales de los 70, la década en que Norteamérica hizo su mejor cine, con un esplendor que probablemente jamás vuelva a conseguir.

Hill volvería a las andadas en la más lograda pero menos impactante “Calles de fuego” (Streets Of Fire, 1984), para luego especializarse en el cine de acción sin pretensiones, pero incluso ahí lo supo hacer siempre bien.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.