Nombre: En la boca del miedo
Director: John Carpenter
Año: 1995

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Diego Guerra * * * *

En la boca del miedo (1995)

El día del fin del mundo, un hombre irá al cine comiendo palomitas de maiz

Es casi unánime la opinión acerca de las adaptaciones cinematográficas de Lovecraft: todas son malísimas. En cambio, una película de 1995, que no es adaptación de ningún relato del genio terrorífico de Providence recrea muy bien esa oscuridad lovecraftiana, pintando un universo de pesadilla como aquel de los mitos de Cthulhu en el que, al adentrarse, hay que perder toda esperanza. Demoníaca y barroca, plagada de símbolos e imágenes inquietantes, y mucho más lograda que aquellas diabólicas La chiessa y La Setta de Michele Soavi (quien seguramente quedará condenado a tener una única película buena de verdad en su haber), In the Mouth of Madness (En la boca del miedo) del también genial John Carpenter resulta una obra maestra del horror desde su inicio hasta el final.

John Trent (interpretado por Sam Neill) es el escéptico absoluto, el tipo capaz de desmantelar cualquier fraude, simplemente porque siempre espera ser engañado. Enfrentado al monstruo editorial de los Best Sellers, la Arcane Press, Trent investiga lo que parece una campaña mediática para catapultar aun más al autor estrella de la editorial, Sutter Cane, el escritor de novelas de terror más exitoso de todos los tiempos, quien se supone habría desaparecido antes de entregar los últimos capítulos de su novela más reciente. Rápidamente Trent deshilvana los diversos acertijos que los editores habrían tejido y, en busca de un supuesto fraude, parte en busca del escritor maldito, que vive, aparentemente, en el irreal pueblo de Hobb’s end, Nueva Inglaterra, lugar en el que nuestro héroe deberá hacer gala de todo su temple y cinismo para enfrentar lo inenarrable.

Pesadilla infernal lograda como pocas, homenaje al género terrorífico en todas sus formas (desde Lovecraft hasta Stephen King), al cine mismo (la paranoia de Body Snatchers, el grotesque kitsch de Robot Monster), In the Mouth of Madness es la última pieza de la trilogía apocalíptica de Carpenter (The Thing y Prince of Darkness son las anteriores), y es considerada por muchos su última gran película, aunque para quien suscribe, la siguiente, Vampires, de 1998, es muy digna de verse, tal y como lo hace Sam Neill en una de las escenas más divertidas que ha visto el cine de horror, en una sala de cine vacía y comiendo palomitas de maíz.

Publicado originalmente en 68 revoluciones 

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