Nombre: El asesino del taladro
Director: Abel Ferrara
Año: 1979

Otras reseñas para esta película

Diego Guerra * * * *

El asesino del taladro (1979)

El cuadro sin terminar y el taladro

Hay películas con finales inexplicables, o abiertos, en los que cada espectador puede sacar su propia conclusión. Mucho menos comunes son las películas con inicios inexplicables, como The Driller Killer (Abel Ferrara, 1979), que empieza con una escena que en el resto de la película jamás podremos asociar con nada, pero tampoco podremos atrevernos a decir que sobra. De hecho, en The Driller Killer es muy difícil aventurar juicios de ningún tipo, es una película imposible de clasificar, que acaso se movería entre el cine de autor más ambicioso, y el gore del peor gusto, y es aquí donde resulta muy dificil sacar ninguna conclusión. Reno Miller es un artista en crisis (como el de la Hora del lobo, de Bergman), que no logra terminar un cuadro que se supondría es su obra maestra. Reno vive en un apartamento de muy mala muerte, con dos mujeres que no son mucho más prolijas que él. Las deudas se agolpan y ninguno de los tres tiene un centavo, el cuadro no está listo y el marchante no quiere dar más adelantos, al lado se mudan unos músicos que tienen una banda de rock, que además de ser muy mala, hacen ruido con sus ensayos día y noche, sacando de sus casillas al pobre Reno, que de pronto, decide emprender la más inexplicable de las aventuras. Cuándo una serie de cadáveres empiecen a aparecer en las calles no será Reno, ni su novia, ni la novia de su novia, quienes puedan dar ninguna explicación.

 Con una puesta en escena de lo más cutre (el presupuesto oficial es de 20.000 dólares), que el propio Ferrara haya decidido hacer el papel de este artista torturado no resulta nada casual, y un crítico serio podría decir que éste es un (auto) retrato del artista, de sus angustias y vacíos, y esas cosas serias que describen los intelectuales. Pero entonces aparece en escena un lado oscuro, el lado Ferrara, que es el que no se deja etiquetar, empieza a morir gente en la pantalla sin ton ni son, y sabemos que esos crímenes no se van a resolver y que reina el caos. Mientras que el argumento nos hace pensar en Bergman, el uso de la música, y lo explícito de las escenas sangrientas recuerdan a ratos a Dario Argento, pero más aun a Lucio Fulci. El supuesto retrato del artista se convierte en una pesadilla urbana sobre la alienación de la que parece no haber salida (tema que será revisitado mucho después en American Psycho). En medio de lo exiguo de la producción, El asesino del taladro tiene momentos espectaculares y un clima agobiante, y sabe resolverse de un modo muy inteligente. entendemos porqué termina cómo termina, nunca sabremos porque empieza como empieza. Terminando los años 70, y empezando una de las cinematografías más irregulares que ha visto el cine, acaso con esta película Abel Ferrara (compartiendo honores con un tal Cronemberg) iniciaría un nuevo género, el gore de arte y ensayo.

 

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.