Nombre: Martin
Director: George Romero
Año: 1997

Otras reseñas para esta película

Diego Guerra * * * *

Martin (1997)

El vampiro involuntario

Martin llega a un perdido pueblo de Pensilvania, cerca de Pittsburg, lo recibe Tada Cuda, su longevo primo, que lo trata muy mal, en el tren del viaje Martin ha asesinado a una mujer y le ha chupado la sangre, pero no ha usado los colmillos, la ha cortado con una hojilla de afeitar después de drogarla. Tada Cuda, que lo cree vampiro, engendro del demonio e incluso mayor que él, le pone a Martin una norma para vivir en su casa, no matar a nadie en la ciudad. Martin hace caso omiso de la regla y en los ratos libres que le deja trabajar en la tienda de su primo mata aquí y allá, y le cuenta sus pesares a un locutor de radio, y toda la ciudad lo escucha sin saber que Martín es un vampiro real, o cómo él mismo dice, no lo es en realidad. “No existe la magia”, dice Martín, apartando los crucifijos y las ristras de ajo con que su primo trata de alejarlo. Pero Martin se siente solo y busca el amor, los vampiros, como él cuenta, en realidad viven tristes y solos, no como los glamorosos vampiros de las películas; la ciudad ríe con él, Tada Cuda lo odia y lo teme y su prima lo cree loco, pero nunca peligroso. Nadie entiende realmente a Martin.
Calificada por algunos conocedores como la mejor peli de vampiros de los setenta, acaso Martin (1977) sea mucho más que eso, tal vez estemos mas bien ante una de las películas más escalofriantes jamás filmadas, porque su terror radica en la locura, como en el Gabinete del Doctor Caligari, o en El resplandor, y saber que esta historia puede ser más real que todas las demás historias de vampiros la vuelve mucho más angustiante. Siendo escrita y dirigida por George A. Romero no sorprenden ni el clima, ni la trama, ni el tono nihilista (más sombrío y más sobrio que en la trilogía zombie), pero sí la puesta en escena absolutamente exquisita, la música y la fotografía; Martín tiene la textura de aquel extraño film de Orson Welles “Historia de amor inmortal”, y está, siendo de Romero, más cerca de Bergman, Antonioni o Casavettes, que del cine psicotrónico. Obra maestra insospechada y espeluznante, queningún amante de las obras raras pero perfectas se debe perder..

Publicado originalmente en 68 revoluciones 

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.