Nombre: Satanás
Categorías: Drama, Acción, Policiaca, Cine colombiano
Director: Andrés Baiz
País: Colombia
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * * ½
Pedro Felipe * * * ½

Satanás (2007)

En las fauces del mal

Es sobrecogedora. Así de simple, así de contundente. Cuando termina, no quedamos impasibles. Eliseo (Damián Alcazar) nos ha estremecido con sus crímenes y, también, lo más importante, nos ha involucrado en ellos: no somos más unos distantes y fríos testigos. Satanás nos hace exclamar: ¡Señor, ten piedad de él! ¡Señor, ten piedad de nosotros!

Nos quedan las imágenes de los crímenes, imborrables en la memoria, no sólo porque son eficaces en sí mismas, sino porque no son gratuitas, están sustentadas en la historia, en la lógica que pacientemente ha construido la narración: cuadro a cuadro hemos sentido la soledad de Eliseo, el clima angustioso y opresivo en que vive, sus hostiles relaciones con el mundo, la discriminación social que padece y las confusas teorías en las que cree y que le sirven de eco para representar y contener el mal que acumula hasta que simplemente no puede más: matar es una liberación o como le dice Eliseo a su madre en uno de los grandes momentos de la película: “Mejor dicho, no puedo más, se acabó esta mierda”.

El mal no tiene una respuesta o, mejor, no tiene una sola respuesta. Y la función del arte no es responder sino preguntar. Satanás, la novela que la inspira, tal vez rebosaba de teorías y de explicaciones sobre el mal; Satanás, la película, las tiene y la expone pero priman los hechos a las ideas: no lo dice discursivamente sino a través de sus personajes, confía en ellos, lo suelta, los deja existir en las imágenes y en los diálogos, en los detalles. ¿El mal es social o es individual? ¿Lo construimos entre todos? ¿Todos somos culpables? La película nos hace estas preguntas y nos invita a responderlas. Pero no da la última palabra. El verdadero arte nunca cierra dogmáticamente una discusión. Sentimos piedad de Eliseo, nos estremecemos con sus horrendos crímenes. E incluso, la propuesta nos lleva a un debate moral, no moralista, esto es: no nos lleva a condenarlo sino cuestionarnos: ¿cuánto hay de Eliseo en nosotros?

Satanás esta construida sobre tres historias, sobre tres personajes independientes que dialogan temáticamente. Tres riachuelos del mal que al final confluyen en el gran río del mal. La segunda historia, la de Paola (Marcela Mar), una vendedora de tintos en la plaza de mercado que se vuelve miembro de una banda de atracadores donde actúa como señuelo, encarna y enfatiza muy bien la violencia urbana y social, pero otra vez a partir de un personaje concreto y creíble, por sus dudas, sus contradicciones, sus odios y sus amores. La tercera, la del padre Ernesto, el cura atormentado y libidinoso, es la del personaje menos sólido, por exceso y reiteración. Para convencernos que un personaje es libidinoso y atormentado no es necesario representarlo todo el tiempo “en acción”. Puede tener pausas y sutilezas, luces y sombras,  y él no las tiene como Eliseo al que lo vemos en momentos de tranquilidad y de ternura. En la historia de Ernesto, hay una mujer que asesina a sus tres hijos “para liberarlos” de la vida (del mal) y que aparece en la primera parte de la película en una escena que sirve para anticipar y preparar narrativamente la masacre final. Pero luego su estadía en la cárcel (estilizada y medieval, como dijo un amigo) y su posesión diabólica la convierten en portavoz de teorías, tesis y símbolos evidentes. No se puede convencer discursivamente: lo ya dicho. Otro lunar es la poco convincente actuación de la de la alumna de inglés de Eliseo (Martina García). Pero estos “desafines” no le hacen mella a la película: Damián Alcazar es demasiado buen actor y puede tapar el hueco que sea. Sobre él descansa todo y es el perfecto asesino. Tremendo.

¿Es la mejor película del cine colombiano? No lo sé: no tengo autoridad para responder esa pregunta. Sólo sé que es una muy buena película, que es honesta y que es cine: no es televisión llevada al cine para hacer plata. Va a trascender y desde luego va a desatar polémica de la buena y de la mala. Los fariseos que creen que una película violenta “daña la imagen del país en el exterior” más que las motosierras de los paramiltares, los inhumanos secuestros y bombas de la guerrilla y la corrupción de los políticos -ante lo cual permanecen callados-, pondrán el grito en el cielo. A los desprevenidos o a los que han tenido un mal día hay que advertirles: es una película con mucha violencia aunque nada gratuita ni morbosa. Y no mayor que la que vemos todos los días. No lo olvidemos: ni Mario Mendoza ni Andrés Baiz se inventaron a Campo Elías, el asesino de Pozzetto.

 

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.