Nombre: Zodiac
Categorías: Drama, Policiaca, Basado en hechos reales, Misterio, Basado en una novela, Biográfica, Histórica, Crimen, De época
Director: David Fincher
País: Estados Unidos
Año: 2007

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Zodiac (2007)

Sobre acertijos, expansiones y monstruos.

Los asesinos seriales son cuidadosos diseñadores de acertijos y estos acertijos son la clave de su identidad. Se puede decir entonces que los asesinos seriales son acertijos dinámicos autogenerados. En ellos hay siempre una intención de ofrecer información, de transformar el homicidio en un mensaje, de escribir sobre los cuerpos. El asesino serial, por naturaleza, se proyecta en su obra, desarrolla una firma que lo haga reconocible, que sugiera que su persona podría ser revelada si se escudriñara a detalle su historial como si todo fuera un asunto de códigos poco usados. El asesino serial quiere ser descubierto; quiere despertar curiosidad -obsesión, paranoia- sobre su identidad; quiere hacer sentir que aunque pudo ser cualquiera sólo puede ser él; quiere definir a su monstruo por sus actos, liberarlo.

(Pregunta al margen: ¿Quién es la víctima de un acertijo?)

En más de una ocasión, el asesino serial es nada más que un cúmulo de eventos trágicos interconectados por pistas vagas y un nombre, o un signo, o una manera caracteristica de destripar prostitutas. Puede ser un hombre, puede ser cientos. Los asesinos seriales son, por encima de todo, expresiones culturales. Todas las masacres colegiales norteamericanas, por ejemplo, podrían ser vistas como la obra de un sólo asesino serial. Si dudan de esto, recuerden a Cho, recuerden que él quiere que lo recuerden, y recuerden que Cho quería que recordaramos a Eric y Dylan, quería sumar un evento más a la cadena, alimentar una vez más al monstruo, postponer el final del juego.

(He made the call to Sue Ann from a house he broke and entered. Switched on the TV and called the superstation in Atlanta and touched things with hanky and placed the voice device on the phone that he'd ordered from the back pages of a mercenary magazine. --Don DeLillo, Underworld) 

El asesino serial llama al noticiero desde la sala de una casa ajena cuya cerradura acaba de violar y prende el televisor. «Hola, cómo quieres que te llame», le dicen del otro lado, y el asesino responde, inventa, confiesa, llora, promete que se cargará diez más y se escucha a destiempo, por los parlantes del televisor, y le intriga saber quién es el monstruo del otro lado. Claro, está en él, pero no por eso puede verlo. A veces se siente como un instrumento, una expansión de algo que no controla. El asesino no sabe a quién le hablan. ¿A él? ¿A los muertos? ¿Al revolver de su padre? ¿Al momento cuando no pudo contener más las voces y dejó que el cuchillo hablara por él?

El asesino serial está desligado de sí mismo; por eso sobrevive, por eso es tan dificil de atrapar.

(He was not a surveilance man or gun lover. His gun was his father's old .38. It did not have massive knockdown power and it did not shoot through concrete blocks or make fist-size holes in silhouette targets. It just killed people. -- Don DeLillo, Underworld)

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