Nombre: Ryan
Categorías: Drama, Animación, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales
Director: Chris Landreth
Año: 2004

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Javier Moreno * * * *

Ryan (2004)

De percepciones y cicatrices.

"I have scars on my hands from touching certain people. Once, in the park, when Franny was still in the carriage, I put my hand on the downy pate of her head and left it there too long. Another time, at Loew's Seventy-second street, with Zooey during a spooky movie. He was about six or seven, and he went under the seat to avoid watching a scary scene. I put my hand on his head. Certain heads, certain colors and textures of human hair leave permanent marks on me. Other things, too. Charolette once ran away from me, outside the studio, and I grabbed her dress to stop her, to keep her near me. A yellow cotton dress I loved because it was too long for her. I still have a lemon-yellow mark on the palm of my right hand." (Esta cita, tomada de Seymour, An Introduction, es la cita Salingeriana favorita de mi amiga Mercedes. A mí también me gusta mucho.)

La percepción es un proceso mágico y misterioso. Vemos lo que vemos porque somos como somos. Todo nos marca. Por eso dice Philip K. Dick en alguna parte que por cada hombre hay una realidad. Hubo un tiempo cuando me encontraba estructuras formales por todos lados. Ya no me pasa. Casi todo parecía admitir una organización más o menos obvia bajo la perspectiva que dominaba mis pensamientos en ese momento. Ayer hablaba con Andrés de un cuento de Chéjov. Hablábamos de cómo ese cuento nos decía cosas y cómo esas cosas podían cambiar al leerlo en otras circunstancias. Hablábamos de cómo uno reconoce en historias que ocurren en Rusia a principios de siglo a personas que ve pasar por la calle hoy en día. A mí me gusta mucho ese tema: Cómo leemos lo que somos en la realidad -los textos- que percibimos. No sólo en textos-textos, claro. Los textos son sólo uno de los medios de capturar y ofrecer información. Uno particularmente poderoso. El cine es otro. Cuando yo escribo sobre las películas que veo casi siempre termino, en el fondo, escribiendo sobre mí, sobre lo que esa película me muestra, lo que me dice, lo que me recuerda, y yo creo que eso es inevitable a menos que uno sepa algo de cine, claro, en cuyo caso puede en cambio hablar de encuadres, luces, edición, dirección y esas cosas. Me cuesta diferenciar mi experiencia de ver la película de la película en sí. Creo que a todos nos pasa.

Ryan, en alguna lectura, podría ser una película sobre cómo la manera de ver a los otros, de interactuar con los otros, de apreciarlos, define claramente lo que somos, nos desnuda y nos transforma al mismo tiempo. También es una historia sobre cómo nos reventamos contra la vida y cómo esos golpes dejan cicatrices. También es un cuento sobre la nostalgia. Es un corto de catorce minutos, pero cada vez que lo veo me dice una cosa distinta. Hace unos días lo vi tres veces seguidas, y en cada oportunidad entendí algo nuevo. Entendí algo dentro de mí, quiero decir. La breve conversación entre Chris y Ryan es sobre Ryan, claro, pero también es sobre Chris, y cuando la presenciamos también se vuelve una sobre nosotros, porque nadie es exento de frustración, ni de soledad, ni de angustia, ni de presión, y cada uno copa con esas cosas de la manera que puede, así que no es dificil entender a Ryan, no es dificil verlo y, como Chris, sentirnos de alguna manera cercanos a él, sentir que le debemos algo.

La historia de Ryan es la de un hombre que gasta su vida intentando regresar a un punto, a un momento, a una sensación perdida. Ese esfuerzo por anclarse en el tiempo lo demuele, y cuando Chris lo encuentra es poco lo que queda del joven y exitoso animador que alguna vez fue. Pero hay cosas que subsisten, no todo es decadencia. En medio de su vida en la calle, Ryan sigue admirando y disfrutando el mundo que lo rodea. Todavía, en medio de su pobreza y su desencanto, lo maravilla y hasta goza. Ryan sabe para dónde va, es su elección. Hoy hablaba con unos amigos de cómo, al intentar ayudar a alguien, a veces confundimos la preocupación y la convertimos en juicio. Es fácil caer en la tentación de juzgar a Ryan. Juzgar sus actos y sus opiniones, su dejadez. Su renuncia a la vida. ¿Por qué permitirle que se destruya? Chris, como es natural, cae y se estrella. Cae porque, ya lo dije, ve en Ryan parte de él. Se estrella porque no es sencillo aceptar que no podemos controlar todo. Roberto y Mauricio decían hoy que en realidad no podemos controlar nada. Supongo que tienen razón.

Walking es una animación de Ryan Larkin hecha en 1968 y nominada a un Oscar que finalmente ganó Walt Disney:

Ryan Larkin murió este año, el día de San Valentín. Se lo llevó un problema pulmonar producto de su afición al cigarrillo. Dejó una película a medias. A raiz de la visibilidad que le dio Ryan y el impulso de Chris Landreth había vuelto a trabajar.

Este era Ryan Larkin:

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