Nombre: La ciencia del sueño
Categorías: Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Fantasía, Comedia romántica, Romance, Comedia dramática
Director: Michel Gondry
País: Francia
Año: 2006

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Jose Andrés Gómez

La ciencia del sueño (2006)

Normalmente, los directores muy personales, con mundos muy particulares, ajenos a lo que la mayoría tiene en su cabeza, suelen encontrar problemas para ser comprendidos por los productores, que buscan historias menos raras y más fácilmente digeribles. Y entonces se entabla la lucha entre los dos bandos, entre la creatividad y la comercialidad, entre el arte y la eficacia. Y es curioso comprobar como, cuando a esos directores arriesgados se les da carta blanca para hacer lo que les da la gana, suelen desbarrancarse en el mar de su propia imaginación, al sentirse libres de toda atadura que coarte su creatividad, como si fuera necesario un polo a tierra que les recordara que aquí estamos los espectadores, por muy eclécticos gustos que poseamos.

Eso casi, casi le pasa a Michel Gondry con su película La Ciencia de los Sueños. Gondry, con una legión de admiradores, que lo siguen por sus videoclips de otro mundo, debutó en la dirección cinematográfica de la mano de un guión de Charlie Kaufman. Human Nature era aquella primera película, donde salvo por algunos detalles, no se notaba mucho la mano del personal director. Una graciosa pero tímida comedia de personajes en situaciones realmente inverosímiles, dio paso a una maravilla como fue Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos. Kaufman tejía un guión en donde mezclaba sus habituales ideas descabelladas con una menor dosis de patetismo de la que suele hacer gala. Ese mismo patetismo que hizo que me resultaran tan insoportables Confesiones de una Mente Peligrosa, ¿Quieres ser John Malkovich? y El Ladrón de Orquídeas a pesar de su innegable dosis de imaginación. Eterno Resplandor era una obra madura donde se encontraba un equilibrio entre escritor y director, donde cada uno aportaba lo mejor de sí mismo sin llegar a extremos de autocomplacencia.

Otra cosa es La Ciencia de los Sueños. Pensé que nunca diría esto, pero eché de menos a Charlie Kaufman. Puede que sus personajes sean patéticas creaciones con la autoestima más baja que exista, pero el tipo es, a fin de cuentas, un guionista que sabe usar los recursos a su alcance para que las historias no se conviertan en locuras sin pies ni cabeza. No demasiado en todo caso. La Ciencia de los Sueños carece de ello, es una creación absoluta de la mente de Gondry, donde ha dejado sueltos todos sus instintos creadores, los cuales son fundamentalmente visuales, mas no dramatúrgicos, y a lo que asistimos es a un desmelene, a un despliegue de virtuosismo visual, lastimosamente no anclado a una base efectiva.

La película juega a recrear el estado onírico, y lo consigue de manera asombrosa, no solo a través de imágenes surreales, sino con recursos como la asincronía audio-video, o el cambio de escenarios de manera inesperada, enlazando temáticas que apenas tienen que ver unas con otras, justo como en los sueños. En ese sentido la película cumple y sorprende. Incluso la ausencia de una lógica real, pues al final nunca queda claro qué rayos pasaba, si lo que veíamos era un sueño o no, no es mayor problema para quien sepa apreciar una historia diferente. El problema proviene de los personajes, que no son demasiado interesantes. No hay, tampoco, una construcción sólida de una trama, limitándose a estirar durante una hora y media el recurso del sueño y la confusión que crea el no saber si estamos dentro o fuera de él. No hay tensión dramática, y como espectadores, quedamos a merced de las imágenes sin poder participar mucho de las emociones de los eventos que ocurren en la pantalla.

Ahora, tengo que decir que a mí la peli me gustó mucho. No alcanza el nivel de su anterior trabajo, pero Gondry consigue una buena película, personal y entretenida, con un infantilismo que acepto puede ser empalagoso para algunos, y que he de hacer notar, ya se encontraba presente en algunos momentos de Eterno Resplandor. Ese sense of wonder que por instantes se vislumbra es el que me lleva a darle una buena nota a la película, a pesar de los problemillas que más arriba describo.

La Ciencia de los Sueños está lejos de ser una obra maestra, pero es lo suficientemente refrescante y única como para que me atreva a recomendarla. Ahora, si me viene con reclamaciones, diré que usted lo soñó todo.

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