Nombre: 300
Categorías: Drama, Acción, Animación, Basado en hechos reales, Guerra
Director:
País: Estados Unidos
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Alexander Amezquita Pizo * * * *
Pedro Felipe * * *
Javier Moreno * * * ½

300 (2007)

Magnificencia Queer

Que se tenga todo el mundo. 300 es una alabanza al cuerpo masculino, al calzoncillo apretado que exalta la grandeza de un miembro viril. Macho.

Jerjes es la otra belleza de la masculinidad: una Reina Drag Queen, que sólo puede ser bella porque la interpreta un hombre.

Así, todos juntos, como sentados en el sauna, entremezclan sus músculos, lanzas, escudos, espadas y sangre. ¡Sangre! Suficiente como uno quiere ver, pero con la certeza que es obra de un nuevo software de Silicon Valley. 

Magnifica obra de códigos binarios que puede ofrecernos hoy tan hiper-reales escenas para satisfacer esa ansia de entretenimiento a la que nos tiene acostumbrado Hollywood.

Claro que al ver la película y hacer un repaso por los anales de la historia, podríamos encontrar inexactitudes, incoherencias y otras perversidades históricas, con las que cualquier erudito se rasgaría las vestiduras. Sin embargo pienso que es evidente, para el espectador más inocente—por no decir manipulable—que los gigantes con manos de cuchilla, los dantescos elefantes y las batallas sin logística de guerra (dígase: alimentación, enfermería, evacuación y todos esos menesteres necesarios para los conflictos) no existen en la vida real. En el día a día. Pregúntenselo a nuestros adorables gobernantes que ellos lo tienen absolutamente claro. 

Este film-cómic pretende ser un producto de consumo masivo, apoyado por una plataforma de distribución y publicidad, que lo hace atractivo para cualquier individuo y no una clase de historia en Harvard. 

Posee elementos en la narrativa que rescató como interesantes y validos como el uso del ralentí que hace posible que disfrutemos del combate, cuerpo-a-cuerpo, entre tan osados guerreros, imposible cuando aún Jackie Chang sigue revoloteando por los edificios de Hong Kong dando patada limpia sin más. 

Nada negativo con los planos generales: llenos de fuerza, opacos, sucios, temerosos y extremadamente bellos, que me recordaron las ilustraciones en los libros de catequesis o del Antiguo Testamento, que guardaba mi abuelo de su lejana juventud. Tan parecidos al temor y el miedo que infunde nuestra iglesia. Sin embargo dejo claro mi malestar con una voz en off que distrae más que conducir o informar. La considero innecesaria a pesar de que intenta engrandecer la ya magnifica narración. 

Finalmente y con el deseo de enaltecer más que de señalar o mancillar, estoy convencido que este film dará para varios estudios de Performatividad Queer y no se atemoricen cuando comience a circular su versión, en los circuitos del sub-mundo del cine porno gay, donde me imagino a un majestuoso Jerjes complaciendo al ansioso Leonidas dispuesto a salvar a Esparta a cómo de lugar, apoyado por sus 299 compañeros, tan musculosos y deseosos como él, exclamando, con tan peculiar grito de guerra: ¡¡UUAA!! ¡¡UUAA!! ¡¡UUAA!!, el sacrificio de su adorado líder. Y será nada más que fantasía sexual gay, ojala no se sigan perturbando por una simple historia de ficción. ¿Acaso fue necesario hacerlo cuando vimos los “Picapiedra” con un animal prehistórico, haciendo las veces de triturador de moderna cocina?

 

Comentarios

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