Nombre: Caballero sin espada
Categorías: Drama
Director: Frank Capra
Año: 1939

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * * ½

Caballero sin espada (1939)

El ideal norteamericano

El viernes pasado quería ir a ver Bluff animado por varias de las reseñas favorables escritas en 8 ½  y porque se trata de una película colombiana. Por razones que no vienen al caso no pude ir a cine y me quedé pensando en lo siguiente: ¿por qué razón uno tiene que ir a ver una película colombiana? ¿Acaso yo trabajo en el ministerio de Cultura, soy director del festival de cine de Bogotá o un patriota militante? ¿De cuando acá se escogen las películas por países y no por tema, director o actores? ¿Acaso alguien busca un libro diciendo: " voy a leer literatura francesa"? Qué idiotez –y qué paradoja- el nacionalismo en el que hemos caído justo cuando acabamos de descubrir la globalización. Liberado de esta idea absurda –en verdad, me importa un carajo la historia de Bluff- me vi en DVD y en mi apartamento Caballero sin espada de Frank Capra, una película que tenía en remojo y con muchas ganas de ver luego de la gran emoción que resultó Qué bello es vivir del mismo director. Por fortuna 8 ½ no hace distinciones entre la novedad y lo viejo, entre lo nacional y extranjero: todo es contemporáneo, el cine de ayer y el de hoy y que viva la época del DVD que nos permite descubrir los tesoros del pasado.

El tema de Caballero sin espada en principio no aparece muy atractivo. Ante la muerte inesperada de un senador del Estado de Wisconsin, los manzanillos que controlan todo y tienen el negocio bien aceitado, deciden poner a un comodín en su reemplazo. Pero les saldrá el tiro por la culata: el comodín elegido, Mr. Smith (James Stewart, en plena juventud), resultará ser un idealista insobornable que se cree completito el cuento de la ética y los valores norteamericanos: un Don Quijote gringo que tendrá el apoyo incondicional -y hasta amoroso- de la realista y pragmática Clarissa Saunders (Jane Arthur), la Sancho Panza de esta historia.

El punto es ¿cómo logra Frank Capra atraparnos hasta el último minuto con una historia predecible –moraleja incluida- de hombre honesto vs. políticos corruptos? Adivinamos el final pero nunca los pasos y los innumerables obstáculos para llegar a ese final que, por ese mismo esquema, termina siendo una necesidad imperiosa para el espectador. La ternura que empieza a despertar el errático –y hasta cierto punto desesperante-  Mr. Smith en la cínica y escéptica señorita Saunders es la misma que, por astuta analogía, empieza a despertar en nosotros. Se ha dicho que con sus películas Capra es el creador del ideal norteamericano lo cual resulta obvio en Caballero sin espada. Capra le da a esa sociedad la imagen perfecta en la que quiere verse reflejada. Por eso, el gran éxito de sus películas en su tiempo y tantos premios Óscar. Sin embargo –y ahí aparece otra lectura muy interesante- , él muestra de una forma minuciosa los sucios e imperecederos trucos de los políticos. Entre líneas, el gran director le hace un guiño al espectador moderno que ya no cree en santos.

Frank Capra: un maestro de la narración que no ha perdido vigencia y  que nos salva de las falsas disyuntivas de los viernes por la noche.

 

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