Nombre: La maldición de la flor dorada
Categorías: Drama, Acción, Aventura, Artes marciales
Director: Yimou Zhang
País: Hong Kong
Año: 2006

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Pablo Camacho * * * ½

La maldición de la flor dorada (2006)

El director Zhang Yimou es el responsable de Heroe y La casa de las dagas voladoras, de las pocas películas chinas con el privilegio de encontrar distribución en Colombia y con el difícil prestigio de ser obras cinematográficas bellas y bien contadas. Ahora completa esta trilogía de filmes históricos de artes marciales con La maldición de la flor dorada. Entre otras cosas, es una bendición visual.  

Cuenta la historia de la familia imperial (dinastía Tang) en la víspera del Festival de los Crisantemos. El Emperador (Yun-Fat Chow) y su segundo hijo, el Príncipe Jai, regresan inesperadamente al palacio después de tres años en la guerra. El descubrimiento de que la emperatriz está siendo lentamente envenenada por el emperador es el comienzo de varios conflictos que incluyen muertes, venganzas, secretos, y un pseudo-incesto.   

Estos acontecimientos son síntomas dramáticos de un hecho fundamental para entender a Yimou. La maldición de la flor dorada está recubierta de Oriente (idioma, vestuarios, protocolos imperiales) pero se identifica en el guión una enorme deuda con la tragedia griega. Principalmente por el progreso y resolución de la trama, pero además, hay en la madre (Li Gong) un poco de Medea y de Antígona y una de las causas de numerosas tensiones durante el clímax, se debe al complejo de Edipo que se encuentra desperdigado entre los tres hijos príncipes.  

Si el guión revela una tragedia griega, todo lo demás nos indica que se trata de un Sófocles con el presupuesto de la Confederación de Delos. La dirección de arte es extraordinaria, la cantidad de extras asombra hasta asustar. Especialmente, resulta exquisita la decoración interior del palacio. El esplendor colorido y la majestuosidad rococó hacen que cada centímetro de la pantalla adonde quiera apuntar el ojo asegure una satisfacción sensual.  

¿Es mejor que Heroe? Tal vez no. Pero es más madura que La casa de las dagas voladoras. Tiene unas decisiones narrativas de alto nivel. Así como sucede en The Godfather, Yimou acierta al quedarse en un interés cerrado por los acontecimientos dentro de la familia, sin salir nunca del palacio. No sabemos nada de los norteamericanos comunes que no tengan conexión con Vito Corleone; tampoco sabremos nada de las tierras chinas que el emperador gobierna. Gracias a eso, salen a flote relaciones y contenidos acerca de la familia que resultan entendibles para cualquiera, oriental o occidental, de la realeza o del común. Cuantos jóvenes en el umbral de la madurez no han tenido que enfrentarse al momento en que deben informarle al padre sus planes de independencia, todavía dependiendo de lo que su “emperador” dictamine.  

Además, allí donde la estructura de Heroe dispara constantemente hacia atrás, en una serie de flashbacks con distintas versiones de la historia a la manera ya vista en Rashomon, La maldición de la flor dorada forma una interesante espiral en caída vertiginosa. Se repiten los protocolos imperiales gradualmente (los sirvientes marcan cada tanto a toda voz: “la hora del tigre, hora del dragón”, etc.) mientras la madre toma periódicamente su medicina envenenada, solo que cada vez, la trama se abre un poco más, los conflictos bullen a un siguiente nivel de temperatura. Al final, en la mesa familiar, vemos que han vuelto al principio. Solo que todo ha cambiado. 

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