Nombre: La vida de los otros
Categorías: Drama, Basado en hechos reales, Guerra, Histórica, De época
Director: Florian Henckel von Donnersmarck
País: Alemania
Año: 2006

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Pablo Camacho * * * *
Javier Moreno * * * *
María José Roldán Pardo * * * *

La vida de los otros (2006)

No hay gesto, postura, mirada, respuesta que pase inadvertida para un experto en interrogatorios de la Stasi (Policía Secreta de la República Democrática Alemana). Cada una de las personas interrogadas corresponde a un perfil pre establecido, todo absolutamente todo se analiza  y se interpreta: callar, contestar, llorar o enfurecerse. Al interrogado no se le da tregua, sistemáticamente se le asedia, se le dan órdenes, se le bajan las defensas, se le somete minuto a minuto hasta que finalmente desfallece y habla. ¿Y que significa hablar? Significa condenar al horror a sus amigos, a sus familiares o así mismo. Nadie después de vivir esta pesadilla sigue siendo el mismo. Esa es la atmósfera opresiva, sólida y siniestra que retrata a la perfección La vida de los otros.  

Desde la primera escena uno entiende que está frente a una película estupenda, que no descuida un detalle. Reconstruye en toda su extensión el modo de operar de la Stasi y de sus agentes y más aun logra transmitir el miedo, ese miedo atroz que paraliza a quienes caen en sus manos.

El capitán Gerd Wiesler (interpretado por Ulrich Mühe)  funcionario de la Stasi tiene la misión de espiar día y noche al dramaturgo Georg Dreyman (Sebastian Koch), el objetivo es involucrarlo en delitos contra la seguridad del estado.  

Y empieza Wiesler a realizar su tarea rigurosamente y el espectador se encuentra con un personaje contenido, discreto, que casi sin hablar, casi sin moverse, a partir de miradas y de gestos minúsculos comunica sus pensamientos.  

La tarea del espía no parecía difícil, tenía a su disposición la tecnología, los recursos, el poder y la fragilidad de los intelectuales frente a un régimen totalitario, en este caso de izquierda, pero, también podría haber sido de derecha, en estos procedimientos las ideologías se encuentran.  

Pero extrañamente, Wiesler nos pone a prueba, algo extraño ocurrió en su mente o tal vez en su corazón, no se si fue una nota musical, un gesto de la acriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck), un verso o la constatación, a través de ejercer su odioso oficio de mirón, que la vida es de los otros, no del régimen. 

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