Nombre: 300
Categorías: Drama, Acción, Animación, Basado en hechos reales, Guerra
Director:
País: Estados Unidos
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * *
Javier Moreno * * * ½

300 (2007)

This is Texas!

Fui a ver 300 para poder criticarla sin merced y debo reconocer que salí trasquilado. Me parece apenas natural comenzar reconociendo que viéndola me divertí como un enano, aunque sería más exacto decir "me entretuve como un enano", pues es patente que la cinta pertenece al muy rentable sector del entertainment.

300 es una película novedosa, pues se trata de una exitosa adaptación de la novela gráfica con guión e ilustraciones de Frank Miller, ya famoso por también haber sido el autor de Sin City, que me perdí porque detesto a Bruce "el calvo" Willis... Pero también tengo que aceptar que todavía me cuesta considerar que un excelente cómic pueda ser una obra maestra, en el mismo sentido en que pueden serlo los cuadros de Delacroix o los versos de Dante; no me lapiden, cada cual digiere los avances culturales a su ritmo. Si en 300 (la película) la maestría no ha sido alcanzada, es claro que sí se ha abierto una ventana a través de la cual se puede contemplar una armoniosa simbiosis entre las histórias em quadrinhos, y el cine. Tal vez antes ya se habían logrado colaboraciones tan fructíferas, pero a mí la vida no me había dado la oportunidad de conocerlas.

Me parece que el excelente tándem entre el séptimo y el octavo arte no habría sido posible si 300 no fuese, entre otras cosas, una película Maya. En efecto, ese y otros programas informáticos como RenderMan y RealFlow, sumados a la tecnología Imax, han permitido a los realizadores de la cinta hacer y deshacer a su antojo, logrando imágenes de una gran belleza plástica cuya violencia no nos impresiona en lo más mínimo, al contrario: yo por lo menos me desesperé cuando estaban ausentes Leonidas y su combo de machos perturbados. Ni las actuaciones ni las locaciones tienen en esta cinta el mismo peso que la tecnología informática. A propósito, el tema me recuerda el lema de Sarkozy a la presidencia francesa: "Juntos todo se vuelve posible"; ya le gustaría a ese homúnculo ese lucir como un espartano...

Ahora bien, la historia no es para nada objetiva, lo cual la hace mucho más verosímil que otras obras en las que se presentan hechos históricos o semi históricos en "versión original". La voz en off que introduce la cinta es la Dilios (aka Aristodemus), el único soldado que sobrevive a la famosa Batalla de las Termópilas, lo cual explica que los enemigos sean mostrados literalmente como monstruos cuyas deformidades físicas y mentales contrastan hasta el paroxismo con la perfección de los espartanos. Todo relato es una traición de la realidad, y entre más desmedida sea ésta más fantástico será el testimonio. Por fortuna los autores de la cinta no abusaron de ese escudo y, pese a las apariencias, hicieron bastante bien su tarea (regresaron sobre él, sobre el escudo). Tras  el revestimiento de "fantasy" los elementos fundamentales del conflicto están presentes: las Termópilas geográficas corresponden al escenario mostrado en la película; la función desempeñada por la esposa de Leonidas coincide con los textos históricos; es exacto el hecho de que los 300 machotes no eran técnicamente hablando un ejército (de lo que se deduce que no se trató de una batalla sino de una gresca); y hasta los cálculos más moderados aceptan que por cada griego había más de cien "bárbaros". La única imprecisión descarada consiste en presentar a Esparta como una democracia.

Ahora las malas noticias. Al asumir el presupuesto de que los espartanos eran los espartanos, y de que a quien no le guste que se vaya para el pozo, es innegable que la película flirtea con la extremísima derecha. Sí, en Esparta se practicaba la eugenesia en vivo, morir en el campo de batalla era un honor, la sociedad giraba entorno a la vida militar, el racismo era una noción desconocida pero cotidianamente practicada, etc.. Pero hay momentos en los que el guión activamente quiere esposar nuestra actualidad desde un punto de vista WASP Neo Con: nuestra civilización es la buena, los bárbaros nos amenazan, y no hay tiempo para la diplomacia. Esparta es Estados Unidos, los partidarios de las soluciones pacíficas son los europeos corruptos y timoratos, y los bárbaros son los iraníes fanáticos (quienes se dieron por aludidos enviando una carta a la Unesco y protestando ante el gobierno francés por la exhibición de la peli). La escena final, en la que Leonidas agoniza atravesado por decenas de flechas y abriendo los brazos en cruz al tiempo que piensa "No nos olviden" (Oops, les conté el final again!), parece un claro alegato a favor de enviar más boys a Irak. Sin embargo, pienso que no se trata de una película fascista ni digna de las juventudes hitlerianas (esa es la opinión de A.O.Scott, un crítico del New York Times), pues me cuesta trabajo imaginar que un fanático consolide o extreme su posición viéndola. Pero el fantasma ronda, y si de libertad de expresión se trata, me permito terminar esta reseña dedicándole a Leonidas y a sus perros románticos este cover de Laibach

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