Nombre: Bluff
Categorías: Comedia, Erótico, Policiaca, Crimen
Director: Felipe Martínez
País: Colombia
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

el Mono Nuñez

Bluff (2007)

Desde las primeras escenas supe que estaba viendo un clásico. La película arranca dándonos un perfil de Nicolás, el  protagonista. Con un corte ágil y claro sabemos que es fotógrafo, tiene una linda novia, y que ésta lo traiciona con el dueño de la compañía, quien lo despide fulminantemente, quedando Nicolás totalmente devastado. Luego entran los créditos como quien no quiere la cosa.

De aquí en adelante quedé conectado para disfrutar un thriller bien hecho, con un guión impecable e impredecible: fui con una amiga que siempre sabe qué va a pasar, y esta vez no dio una. La atención no se cae en ningún momento. Por el contrario va aumentando hasta la última escena... ¿recuerdan haber visto alguna película colombiana con estas características? Yo no. Salí feliz, emocionado, que orgulloooso me siento de ser un bueeeen colombia… Calma, calma.

Pero sí, es verdad, emociona ver una película colombiana bien hecha. De hecho, CUALQUIER película bien hecha, en estos tiempos tan flojos. Tal vez sea culpa de MTV o de las nuevas tecnologías, o de los video-juegos, no sé, pero ya el foco no está en el guión: eso prácticamente se perdió, y no nos importa.

Bluff es una vuelta al cine maduro que se deja leer sin esfuerzo. Y llega en un momento clave del nacimiento de la industria en Colombia. Estoy seguro de que será un modelo para los jóvenes directores que estamos viendo nacer.

¿Qué otros elementos frescos hay aquí? Por un lado el tema; el nuestro parece ser un cine de exportación. Estamos aprovechando ser uno de los pocos países del mundo en los que todavía hay narcoguerrilla, y queremos mostrarle al resto del planeta lo exótico que es, como la pitaya o el bocadillo. Queremos que un noruego se descreste, porque, ¿a qué colombiano le puede interesar una película sobre este tema? El nuestro es un cine pensado para exportar. Bluff, por el contrario, nos da un respiro con una mezcla de thriller y comedia que incluso muestra mucho mejor lo que somos los colombianos; una partida de oportunistas.

Otro elemento fresco: la actuación. No sé si les pasa, pero generalmente en el cine colombiano siento una tiesura y falsedad a la hora de actuar, que no se ve en televisión: nuestras novelas son buenas, fluye la cosa, hay química entre los personajes. En cine, de pronto porque por presupuesto no se pueden hacer muchas tomas, o porque los actores deben esperar horas insufribles mientras iluminan el set, o porque hacen todas las tomas con el personaje 1 y luego mueven todo para hacer las del personaje 2, que esta en frente, o porque les dieron un permiso de cinco minuticos para filmar en la Caracas con 45… no sé exactamente qué es pero uno siente que los cortes no cuadran, que un actor pregunta algo y el otro le contesta media hora después, en fin, uno se siente viendo un hueso.

Bluff  fluye, no es artificial, se siente una complicidad entre las sonrisas de Nicolás (muy bien interpretado por Federico Lorusso en su primer papel) y Margarita (Catalina Aristizabal), y una tensión en la risa nerviosa que le da a Rosemary (Verónica Orozco) cuando Walter Montes (Luis Eduardo Arango) está a punto de cogerla en la mentira. La película esta llena de estos detalles bien logrados. Ni hablar del papel de Victor Mallarino, que es ver al bogotano bien, e hijueputa. Y ya que nos metimos en las grocerias, quiero decir que aunque Bluff está llena de ellas, no agreden, no son desagradables ni se vuelven el centro de atención, como desafortunadamente pasa tanto en nuestro cine.

La música es otro elemento fresco en la película. En su mayoría es incidental, está compuesta para crear tensión. Es discreta, casi ni se siente. Deja respirar al utilizarse solo en escenas claves.

¿Qué extrañé? Que los dos guachimanes del motel no hubieran llegado a la casa de Mallarino al final.

Ya para terminar quisiera tocar un punto que ha sido el dolor de cabeza de nuestros realizadores: la calidad de la proyección. Nuestras salas no son de óptima calidad. El que haya tenido la suerte de ir a cine en el exterior sabe de qué le estoy hablando. Allá en el primer mundo la experiencia de ir a cine es más gratificante. La nitidez de la cinta es superiorísima, el sonido más rico en matices, la dicción de los personajes suele ser clara y oírse por toda la sala, gracias al sonido Dolby 5.1 Surround. En Colombia pagamos una fortuna para ir a pelear con el proyeccionista: la película esta desenfocada, o suena muy pasito, o la imagen esta “lavada”, o el sonido no es 5.1 sino Estéreo… en fin, la lista es larga.

Tengan la seguridad de que Bluff va a ser el DVD más bonito de ver en la historia del cine colombiano. En las salas de cine estamos viendo la versión que exhibiría el proyeccionista del Mito de la Caverna de Platón. Sin embargo, esto no logra opacar una excelente película.
Id pues, hermanos míos, a ver Bluff.

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