Nombre: Snow falling on cedars
Categorías: Drama, Romance
Director: Scott Hicks
Año: 1999

Otras reseñas para esta película

Mielconejo D'Macedo

Snow falling on cedars (1999)

“No puedo pensar en nada más doloroso que en escribirte esta carta. Aun así, siento que debes saber la verdad…”

Decir adiós a un amor verdadero, el de toda la vida, el único… decir adiós por amor… porque el amor tiene muchos nombres, muchas caras, muchas reglas para ser vivido, para ser sentido.

Dirigida por Scott Hicks, el mismo director de “Shine” ("Claroscuro"), Snow Falling on Cedars es un poema traducido al cine. Dos horas después de ver la película, me preguntaba si era posible, que una simple imágen marcara tanto a una persona… creo que si; creo que pasa con ésta película de la mejor manera.

Es un gusto encontrarse con películas inesperadas, que dejan pedazos de historia, de arte, de estética, metidos en la bota, molestando, puyando, obligando  a ser vistas de nuevo. Esas, son definitivamente mis películas favoritas.

Cuando mi mamá la alquiló, no me esperaba mucho de ella… la verdad, nunca la había escuchado, y estaba más interesada en ver las películas que yo había elegido,  que quería ver desde hacía varios años y nunca había sacado el tiempo de sentarme a verlas. La película rondó por mi casa por un lapso de más o menos dos semanas, hasta que decidí verla.

No le quité los ojos de encima ni siquiera por un segundo… me agarró desde el principio, y para mi, la loba herida (apodo que me tienen mis amigos debido al excesivo romanticismo y tragedia que le pongo a todo), esta película encajó perfectamente en mi gusto fílmico. Ahora bien, el valor de la película no es mero romanticismo, para aquellos que valoran las películas con fondo y soporte histórico, o los que disfrutan de imágenes bien logradas, inspiradoras, o simplemente los que disfrutan del arte del buen narrar, encontrarán en ésta película, una de ésas que hay que poner en la lista a repetir.

Los personajes son sencillos, terrenos, de la vida cotidiana y aun así, algo en ellos es completamente diferente… tiene que ver con la historia, con las decisiones, con las razones… tiene que ver con los sentimientos, con perder y vivir entre lo que deseamos hacer y lo que tenemos que hacer, tiene que ver con renunciar. Ishmael, (Ethan Hawke) es el hijo del dueño de un periódico local, que se enamora desde pequeño de Hatsue Imada, (Youki Kudoh) una niña de padres japoneses, nacida en Norte America. Ethan sin duda hace un papel increíble, auque sea un poco breve.
Por otro lado está Youki Kudoh, su papel es cauto, poco llamativo, quizás porque el personaje lo demanda, quizás porque a mi parecer, la Hatsue adulta  que representa, carece de la fuerza que logra interpretar en su niñez, la actriz Anne Suzuki. Es para mi evidente, que el desempeño actoral de los niños (Reeve Carvey, y Anne Suzuki) es en gran medida, la fuerza central del filme, los que le dan peso a las imágenes y a la agudeza de los sentimientos en juego, siento que sin su actuación, la historia no podría desarrollarse con la misma intensidad.

La historia se lleva a cabo bajo varios contextos; principalmente, la historia de amor entre los protagonistas es la que crea el vínculo entre el espectador y la historia, que se desarrolla en medio de la problemática racial. La diferencia y la indiferencia; por muy contado y trillado que encontremos el tema, al parecer aún quedan múltiples maneras de abordarlo; al menos ése es el interés de esta película. Aún hay imágenes que pueden rondarnos por muchos días después de verlas… aún podemos esperar que ésa historia cambie para siempre.

Los personajes sobreviven en un tiempo de guerra, primero Pearl Harbor, luego la Segunda Guerra Mundial, afectando el estatus de vida de los inmigrantes japoneses en la costa oeste de Estados Unidos. Pero la guerra no es sólo en los campos de batalla… llega a cada uno de los involucrados, llega en el viento, llega a los corazones, llega al amor. Y lo hiere, lo amputa, lo marca para siempre. Nunca más será el mismo, aún si desde el centro sigue igual…

Lo hermoso del filme está en imágenes que parecen salidas del ukiyo-e (termino japonés que significa “mundo flotante” y se utiliza en referencia a los grabados japoneses de la época de Hokusai)   Podrán encontrar un tipo de parecido entre las escenas y paisajes que se ven en la película y varios grabados japoneses, y esto, debo decir, es lo que mas me impacta partiendo del hecho de que los japoneses dan una gran importancia a las estaciones y a la influencia de la naturaleza en sus vidas. Es evidente esa influencia en la película, una influencia utilizada muy a su favor.

Otro de los logros del filme está en usar la edición como herramienta de conexión con el público. Me explico: por medio de cortar y pegar imágenes y sonidos, logran identificar la mente del espectador con su mundo, con la manera que su cerebro funciona, no de manera lineal, sino más bien como un collage desordenado, que salta de un momento a otro, sin aparente lógica para hacernos recordar y reproducir una sensación específica, es por eso que al verla veo una secuencia de recuerdos que se parecen bastante a los míos (y seguramente muchos tendrán la misma sensación).

Imágenes claras de cosas que pasaron, cosas que ante mis ojos se verán siempre igual. Y ¿Porqué recordamos unas cosas más que otras?  ¿Porqué nos marcan ciertas imágenes más que otras? Tal vez eso les pase con esta película… Es algo que ya muchos han nombrado, algo que Virginia Woolf llamaba momentos de ser, lo que James Joyce describía como epifanía; simples momentos que se quedan grabados por la magnanimidad de su impacto en nuestras vidas, y tienen el poder de trasladarnos al momento mismo en el que lo vivimos con tan solo recordarlo. Por eso digo, tal vez recuerden mucho tiempo después de ver la película, el pescado en la arena de una playa, o dos niños tomando agua desde el interior de un cedro, una niña mordiendo una fresa, o un hombre sumergido mientras afuera, la guerra se ve de colores.

Nuevamente intentamos vernos en otras caras, y con otros nombres… ¿Cuántas veces hemos sido ellos?  ¿Cuántas veces vemos una película que queremos repetir tantas veces sea posible?

“Los accidentes se ven en cada esquina del universo… excepto tal vez, en las cabinas del Corazón humano.”

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