Nombre: Malas calles
Categorías: Acción
Director: Martin Scorsese
Año: 1972

Otras reseñas para esta película

Andres Borda Gonzalez * * * *

Malas calles (1972)

No puedo explicarles, aquí, sin gestos, sin sonrisas de agradecimiento, de incredulidad, lo que pienso de esta película, -y que en cierto modo representa lo que cualquier director de cine debería estar haciendo: Mean Streets es una película honesta, directa, agresiva, arriesgada. Es un golpe de energía, de vitalidad, de emociones reales en nuestras caras. Es un milagro.

Miren, cuando la alquilen o la encuentren, con mucha suerte, en un teatro, su estructura: episódica, caótica, con los clásicos puntos de giro de los que los teóricos tanto hablan jugando un papel dudoso, la película logra sostener la atención de todos nosotros a punta de actuaciones que el cine norteamericano no veía desde hacía mucho tiempo, con movimientos de cámara que consiguen meternos en la Nueva York en la que Charlie Cappa (interpretado por Harvey Keitel) busca convertirse en un hombre bueno y justo, y con una banda sonora que quisiéramos guardar en nuestras cabezas mientras recorremos las calles de Bogotá, o de Buenos Aires, o de Londres.

Piensen, también, en lo que representó esta película para la vida de Scorsese, y para el cine norteamericano: ¿una historia sobre un hombre que quiere ser bueno en un mundo caótico? ¿oír la voz del director haciendo el papel de la conciencia del protagonista? ¿perseguir con la cámara a los actores mientras miran, sólo miran, lo que está pasando en su mundo? Puede que no fuera la primera vez que estos elementos aparecieran en el cine; pero díganme si no tiene Mean Streets, hoy, en el 2007, casi treinta y cinco años después de haber sido estrenada, más pelotas, más energía y más vitalidad que todas esas películas de Tarantino y de Guy Ritchie que tanto admiramos.

Yo veo Mean Streets como un gesto hermoso, único. Para mi, representa libertad. Representa la posibilidad de hacer películas reales, personales, con vida. Uno tiene la impresión de que Scorsese aquí se estaba jugando, como lo hizo en Taxi Driver y en Raging Bull, su vida: puso su corazón, o su alma, o como quieran llamarlo, en su trabajo. Y yo no puedo pensar en nada más valioso, más admirable, más respetable y honorable que eso. Para mí, mejor dicho, esta pelícua es toda una lección de vida. Ojalá ustedes encuentren también esto cuando la vean.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.