Nombre: París, yo te amo
Categorías: Drama, Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Comedia romántica, Comedia dramática
Director: Varios
País: Francia
Año: 2006

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María José Roldán Pardo

París, yo te amo (2006)

Hacer una película, independientemente de su resultado final, es una labor titánica. En Paris, te amo, no hicieron una película sino diez y seis, todas con guión, director importante, reconocidos actores, equipo de producción y un costo total  de 16 millones de dólares. Y de todo este despliegue de talento, producción y dinero, cada uno de los espectadores como máximo y en el mejor de los casos,  recuerda cinco o seis historias. Y peor aun, de las que recuerda, por lo menos dos, son las que menos le gustaron.  Este triste balance me parece que no debe sorprender a nadie. El problema no creo que sea exclusivo de Paris, te amo, sino del formato que usa. Las cortas y sucesivas historias de distintos directores, que supuestamente engranan por arte de magia en un tema central que de suyo las cohesiona es una falacia ¿no ocurrió lo mismo con 11' 09'' 01 otra colcha de retazos hecha sobre los atentados a las Torres Gemelas?

Les propongo entonces olvidar la intención de fondo que tenía Paris, te amo para intentar mirar sus historias individualmente, por lo menos las que nos gustaron y no descalificarlas todas de un solo plumazo. Lo hago porque esas, las que me gustaron, son historias sencillas, sin pretensiones y bien actuadas. Historias de gentes que transitan por Paris o por cualquiera otra ciudad del mundo ¿será muy ingenua mi propuesta?  

Yo arranco por la última historia, la de la gringa Carol, interpretada por Margo Martindale (la odiada madre de Hilary Swank en Million Dollar Baby) y dirigida por Alexander Payne (Director de Entre Copas y About Schmidt). Solamente por ella y en función de ella creo que vale la pena ver la película. Esta gringa promedio, de oficio cartero, gorda y desaliñada que para conocer Paris, ahorró durante años y tomó clases de francés, me conmueve profundamente. Su voz y su andar desgarbado y sin rumbo, representan los sueños de las gentes comunes y corrientes, que de cuando en vez, con mucho esfuerzo, logran materializarse y que al final solamente quedan registrados en fotos que nadie quiere ver y en recuerdos que nadie quiere oír. Ver esas sencillas historias, sin grandes acentos, me reconforta. Es una lástima que coja al espectador cansado y que se pierda entre el resto de cortos que pasan, la mayoría, sin pena ni gloria.

Y me atrevo también a rescatar Lejos del 16º, el corto actuado por Carolina Sandino y dirigido por Walter Salles. No es tampoco la gran y elocuente historia, no. Es una mirada discreta a la vida de una niñera inmigrante, que sin discursos, sin resentimientos y sostenida exclusivamente en la interpretación de una canción de cuna, logra evidenciar las diferencias. Eso es suficiente y sorprende por su sencillez   

Para terminar confieso, que sería capaz de volver a ver Paris, te amo, con una condición: que un alma caritativa la vuelva a editar quitando la historia de los mimos que no se resiste y la de los vampiros que es imposible. 

¿Alguien más defenderá otras?

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