Nombre: El último rey de Escocia
Categorías: Drama, Terror, Erótico, Política, Basado en hechos reales, Guerra, Basado en una novela, Histórica
Director: Kevin Macdonald
País: Reino Unido
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *

El último rey de Escocia (2006)

Cuando el psicópata es tu amigo.

Hay una escena al principio de El último rey de Escocia que parece el inicio de un cuento de Hemingway. Nick, el protagonista, llega al centro de salud junto al médico a cargo (Empezamos bien: Nick es el nombre de personaje de Hemingway por antonomasia). Al llegar al centro, un nativo los espera con la noticia de que una mujer en la aldea está enferma -complicaciones del embarazo-. El médico le pide al nativo que lo guíe y se sube en su carro. Nick le dice que lo acompaña y el médico le responde que no, que él se queda, y se va; lo deja con su mujer. Si el médico le hubiera permitido ir con él, hubieramos tenido una adaptación a altas velocidades -y en contexto africano- de Indian Camp, pero como a Nick lo dejan en el campamento y al médico jamás lo volvemos a ver, lo que parece iniciarse entonces es alguno de esos romances trágicos que plagan la etapa africana del bueno de Ernest: Nick y la mujer del médico, interpretada por Gillian "Yo no creo en extraterrestres pero me han violado repetidas veces" Anderson, pasan un fin de semana de locura que incluye visita al poblado del presidente de Uganda, baile, noche lluviosa en cabaña rústica y brindis bohemio. El fin de semana, sin embargo, se acaba, y entonces se acaba la afinidad con Hemingway, porque ningún Nick hubiera dejado la estepa rural ugandiana (y a Scully mojándose bajo la lluvia, buscándose otro rapto) a cambio de convertirse en el hombre de confianza de Idi Amin, el todopoderoso recién instaurado dictador que, según decía todo el mundo, iba a sacar al país de la miseria.

Saltemos de Hemingway a la reflexión histórica. Propongo el siguiente cálculo: ¿Cuántas veces, durante el siglo XX, un hombre forjado a pulso, venido de lo más profundo de la pirámide social, logró, a punta de caracter y carisma, imponerse sobre sus congéneres hasta alcanzar el tope y, una vez allí, explotar? A Borges le maravilla la repetición incesante de las historias, a mí me preocupa: ¿Es la humanidad realmente tan estúpida como para caer una y otra vez en el mismo truco del dictador amigo que te ama y que te salva?

Idi Amin es un ejemplo paradigmático de ese truco, casi un caso-estudio, porque además de jovial y afable, todo el mundo creía que Amin era un payaso. Un poco como Chávez, ahora que lo pienso. Todo el mundo se burlaba del gordo Amin (que sería el mote que tendría ese tipo si hubiera nacido en Lorica), todo el mundo creía que era un títere de los británicos y, de repente, ¡zap!, saca las uñas y, en medio de la paranoia megalómana que Hitler puso de moda entre los dictadores modernos, empieza a degollar a todo aquel que se le oponga, a todo aquello que le huela a traición.

Y el papel de Nick en esta historia es el de un observador. Nick es un personaje inventado (a diferencia de Amin, que hace cuatro años viajó a su encuentro con Satán) cuya utilidad dentro de esta Historia de la Vida Real (tm) radica en la perspectiva única que nos brinda: La del amigo del loco. ¿Hay acaso una mejor manera de explorarlo? Quien dude de esto, haga el favor de preguntarse: ¿Qué sería de Lecter sin Clarice? ¿Qué sería de Beast sin Belle? ¿Qué sería de Shrek sin Burro? ¿Qué sería de Michael Jackson sin... sin.... sin?

 Así que aunque parezca que Nick es el protagonista, es sólo una herramienta para retratar, una cámara. Es el equivalente a esas cámaras para laparoscopias que usan en House y, por tanto, no nos debe preocupar su suerte, y no nos preocupa, porque la verdad es que el magnífico Forrest Whitaker ocupa sin dificultad toda la pantalla y hay momentos en los que el personaje de Nick ni se siente, aunque siga ahí.

Resumiendo, El último rey de Escocia empieza como un cuento de Hemingway, luego se convierte en una especie de Ana y el Rey, y entonces, lentamente, inicia una aproximación sutil y desde arriba hacia Hotel Rwanda pasando por la escena del juego de cricket de Alicia en el País de las Maravillas y algo de La caida. Resumiendo el resumen, El último rey de Escocia es Forrest Whitaker intepretando magistralmente a Idi Amin, la reina de corazones. Resumiendo el resumen resumido, veanla, si les gusta Whitaker les va a encantar. La música, además, es fabulosa.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.