Nombre: La reina
Categorías: Drama, Basado en hechos reales, Histórica
Director: Stephen Frears
País: Reino Unido
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

el Mono Nuñez

La reina (2006)

Stephen Frears tiene una impresionante carrera como director. Fue asistente de Lindsay Anderson en If… , entre otros clásicos.

Aprendió  con los grandes y sabe construir una historia. Esto se nota una vez más en La Reina: fluye sin interrupción, respeta los planos, no hace cortes abruptos, es exacto en la composición de la imagen; se debió deleitar filmando en ese palacio. Las actuaciones son impecables.

Ahora bien, el tema es incómodo: Lady Di. No parece que hubiera pasado suficiente tiempo para que ya la estemos recordando. Todavía está fresca en la memoria de la humanidad y las investigaciones continúan. ¿Fue culpa de Carlos? ¿De los Paparazzi? ¿Un simple accidente? ¿Por qué se demoró tanto la reina en manifestarse? Lo único claro es que Camila es la mujer más odiada del mundo. Del resto…que cada uno decida.

Este parece ser el foco de la película. Frears expone todos los puntos de vista y no da una respuesta definitiva. Realmente no está juzgando a nadie. Pone a cada uno en su lugar y que entre el Diablo y escoja.

Como espectadores pasamos de un sentimiento a otro pero al final no sabemos con quién quedarnos: ¿cómo no dejarse seducir por la nobleza? Esos jeeps verdes, las pañoletas de comadre bogotana de la reina, los decorados y paisajes… hay que aceptar que tiene mucho estilo. Por otro lado Tony Blair contrasta como un hombre honesto, trabajador, que vive en un humilde apartamento de Cedritos con bibliotecas de pino, Dios mío, de pino! Y es el que manda, pero tiene que tomar aire cada vez que llama a la reina. Todo es incómodo. Y Carlos, que se parece más a Bush que cualquier otra cosa, humildemente sugiriéndole cualquier cosa a la mamá (igual que debe hacer Bush con el papá). No sabemos de quién compadecernos más pero a la vez todos juegan el juego de la imagen, que está muy bien representado en el asesor de Blair, tal vez el genio detrás de todo esto: “La princesa del pueblo” es su campaña publicitaria. Bill Bernbach no lo hubiera hecho mejor. Y sube la popularidad del gobierno, mientras baja la de la nobleza. Es un juego de marcas. ¿Necesita reposicionarse la reina como más moderna, o debe mantener su imagen conservadora y ajena a los cambios del mundo, como le aconsejan Eduardo y la reina madre?

La única regla es dejar el ego por fuera. Fácil.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.