Nombre: Babel
Categorías: Drama, Política, Basado en hechos reales, Histórica
Director: Alejandro González Iñárritu
País: Francia
Año: 2006

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Jose Andrés Gómez

Babel (2006)

Después del estremecedor impacto de 21 gramos, esperaba que Babel fuera una debacle emocional parecida. Sin embargo, desde mi punto de vista, la película se quedó corta en ese sentido pues no sentí esa catarsis extrema de la anterior película.

Empezaré diciendo que no he visto Amores Perros ni Los Tres Entierros de Melquíades Estrada y que Guillermo Arriaga me pareció un guionista genial por su colaboración anterior con Iñárritu, para poner las cosas un poco en perspectiva, y que después del segmento de 11'09''01 del mismo director, aguardaba expectante esta película, aún más después de toda la cosecha de elogios que la avalaba.

Al compararla con 21 gramos surgen varias cuestiones evidentes. Primero, su estructura es mucho menos enrevesada, y en estos tiempos posmodernos, no ofrece casi ningún desafío a pesar de estar fragmentada. Nadie se perderá ni se desesperará, como sí podía ocurrirle a espectadores con poco bagaje en 21 gramos.

Segundo, su nivel de tensión es muy inferior al de 21 gramos, en donde los conflictos de los protagonistas eran realmente terribles, y peor aún, se cruzaban y chocaban de frente con los de los demás. En Babel la relación causa efecto está muy por debajo de lo que esperaba. De hecho la manera en que se entrecruzan los tres relatos se me antoja facilista, pues no se ven realmente las consecuencias de una historia en la otra, y la sucesión de rocambolescos hechos se siente hasta forzada. Casi diría que son tres historia a las que se le buscaron unos pequeños nudos de dónde sujetarlas a las demás. Ese es el tal vez el único pero que le pongo a la película, que sin embargo es suficiente como para no verla a la misma altura de 21 gramos, toda una lección de andamiaje ejemplar en donde sí me creí las "coincidencias".

Sin embargo, las historias están bastante bien construidas. No magistralmente, pues llegué a sentir recursos de guionista en algunos hechos, pero al menos no son muy evidentes. Y aquí he de aludir a la riña entre Arriaga e Iñárritu. Si la pelea que los separó fue motivada por la responsabilidad artística de la obra (Arriaga dice que es de él, Iñárritu hace lo mismo para su lado) hay que decir que 21 gramos es obra del guionista en su mayor parte, mientras en Babel brilla más el director. En 21 gramos la cámara estaba al servicio de un despiadado guión, mientras que en Babel el guión sirve para que la cámara juegue más. Como ejemplo de ello está la secuencia de Tokyo, donde se juega maravillosamente con los recursos audiovisuales en medio de silencios e imágenes vertiginosas. Si se hubieran quedado ambos calladitos y tranquilitos sabiendo que todo es un trabajo en equipo, todo habría salido mejor. Sin embargo será interesante ver qué camino sigue cada uno, pues creo que ya estaban entrando en un callejón sin salida explorando una y otra vez temas y formas parecidos. Eso sí, concuerdo con Arriaga en decir que el guionista también es el autor de la película, no sólo el director.

¿Y qué pasa con el contenido? Porque en una película como Babel la forma es sólo una parte de lo que hay para ver. En ese sentido encuentro que es menos una cinta de denuncia que un drama situado en la época actual. Hay alusiones a la incomunicación, por supuesto, pues ese es el tema de la película, pero no convierte el mensaje en una pancarta sino que prefiere buscar el drama, el conflicto, la tensión, para que el mensaje no se haga tan evidente. Esto puede ser una ventaja o un inconveniente, dependiendo de lo que busque cada uno. Yo no puedo decidirme y encuentro que ambas partes son correctas: no convertirse en un panfleto es bueno, pero ser más explícito también puede serlo. Tal vez vería a Babel más como un retrato de lo que pasa hoy día en nuestra sociedad, que como una afrenta a esta situación. Algo así como si no pretendiera exponer y denunciar, sino simplemente mostrar. Y en ese sentido, se acerca más al público masivo que al público de las salas de arte y ensayo, lo cual para mí resulta refrescante.

De cualquier manera, disfruté la película, y aunque no creo que sea una obra maestra, posee elementos muy valiosos sin errores evidentes. Simplemente a mí me faltaron tres centavos para el peso, como diría mi amigo Perico Matasanos, pero eso no la hace menos buena.

Publicada originalmente en el blog: El cine del Dr. Calamar

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