Nombre: El laberinto del fauno
Categorías: Drama, Aventura, Fantasía
Director: Guillermo del Toro
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * * *
Martín Franco * * * *
Javier Moreno * * * *
Mauricio Reina * * * ½

El laberinto del fauno (2006)

El monstruo en su laberinto

Después que el poeta cubano José Lezama Lima leía sus poemas, le preguntaba a sus oyentes, ¿qué tal de resonancias?  El objetivo último de un texto artístico es perturbar, sembrar inquietudes, provocar resonancias. Y las resonancias de la película El laberinto del fauno de Guillermo del Toro, son inagotables. Porque su asunto es denso y profundo. Tiene que ver, nada menos, con la gran pregunta por la realidad y la ficción. ¿Puede la ficción salvarnos o, al menos, ayudarnos a soportar la realidad? Esta es una pregunta que muchos artistas se han hecho y que a mí me parece de capital interés. Podríamos hacer una lista de quienes se han interesado en este tema pero sería demasiado larga y daría para un libro. Por ahora entonces, mejor abordar la  forma única en que lo hace el gran director mexicano.

En el año de de 1944, Ofelia, una niña española de 13 años junto con su madre, Carmen, quien se encuentra enferma y embarazada, debe irse a vivir a una casa adaptada como guarnición militar porque allí se encuentra el capitán Vidal, el nuevo esposo de su madre y padre de la criatura en gestación. Ofelia no quiere a Vidal y éste resultará ser un siniestro fascista que pretende exterminar los últimos vestigios de la resistencia republicana (La República fue derrotada hace cinco años). Para huir de esa horrible realidad, Ofelia se refugia en las historias fantásticas y mitológicas que lee e inventa. La realidad que vive no puede ser más concreta: los fascitas matan, torturan, intimidan. Pero la ficción es igualmente tangible: la niña ve hadas, sátiros, sapos gigantescos y hombres blancos como el Saturno de Goya. (La notable dirección artística de esta película se encarga de materializar a la perfección aquellos sueños).Un mundo cierto en el que tiene una misión por cumplir. Ofelia, convive de manera alternativa entre la realidad y en la fantasía. No es una esquizofrénica, es una niña: sabe con exactitud dónde termina la primera y dónde empieza la segunda. De su rechazo a la horrible realidad vivida surgirá su otra realidad paralela. Que no es una negación: la historia que inventa no es una fantasía idílica, tiene las situaciones y las angustias de la realidad, sólo que reelaboradas, y con un toque de belleza. La forma es un procedimiento para darle sentido al caos y al horror.

Nos han enseñado que crecer es suprimir la fantasía y elegir la realidad. Sin embargo,  ¿nuestro gusto por el arte no indica que esa línea divisoria es imposible? No se puede vivir de ilusión pero tampoco podemos vivir sin ilusión. La realidad escueta y desnuda es algo inaceptable para los seres humanos. Necesitamos poblarla con nuestros sueños y ficciones. Es decir, transformarla, hacerla habitable. La realidad en contra de la ficción resulta una falsa disyuntiva. No hay que suprimir la ficción, hay que incorporarla a la realidad. Ofelia es una niña que para resistir el peso de la realidad ha decidido construir otra diferente. Más que Peter Pan -el niño que quiere prolongar indefinidamente la infancia- una artista, una tejedora de fábulas. De eso habla esta película. De la ficción que no salva pero permite elegir la propia muerte y así le da a la vida una inmensa belleza, dignidad y sentido.

Guillermo: gracias por las resonancias.

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