Nombre: La ciencia del sueño
Categorías: Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Fantasía, Comedia romántica, Romance, Comedia dramática
Director: Michel Gondry
País: Francia
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno

La ciencia del sueño (2006)

Cinematografía del subconsciente.

Sleep -those little slices of death. Oh! How I loathe them. (E.A. Poe)

Gondry y Freddy

Gondry dice que controla sus sueños, como los protagonistas de Pesadilla sin fin 3: Los guerreros del sueño. Había uno que era mago, como Harry Potter, no sé si recuerdan. Hasta se parecían. Creo que estaba lisiado, pero en los sueños caminaba y era un mago. Su muerte era una de mis favoritas. 

Pesadilla sin fin siempre será más importante de lo que parece. Probablemente sea incluso una referencia clave para Gondry si lo hicieran confesar diciendo la verdad y nada más que la verdad con mano en biblia y esas cosas. La gente desprecia esa serie de películas continuamente. A veces aprueban a Freddy, pero incluso eso es dificil de conseguir. La gente es complicada. ¿Habrá un villano más entrañable que Freddy? A mí siempre me gustó, siempre lo sentí como un amigo. Cuando se trata de una slasher movie, no se supone que uno se identifique con el protagonista, sino con el co-protagonista que corre y corre, pero yo debo reconocer que en este caso particular yo quería ser Freddy. Por mí que se cargaran a todos esos muchachitos: Siempre habría más. Jason, en cambio, nunca me interesó, y menos el aburrido enmascarado de Halloween, pero por Freddy yo sentía hasta admiración. No se imaginan cuánto me emocioné en esa película de Viernes 13 en la que, al final, cuando la máscara de Jason yace sin dueño en el piso y se supone que el loco de Crystal Lake va a dejar a los veraneantes en paz, la mano enguantada de Freddy sale de repente del fondo infernal de la tierra, escuchamos su característica risa y luego vemos como atrapa la máscara y la jala a las profundidades. Casi que me paro y aplaudo cuando pasó eso.

Freddy y Stéphane

Stéphane, al igual que Freddy, debió sufrir mucho en el colegio. Seguramente que los otros niños se burlaban de él. Viviendo en México y con semejante nombre, no es para menos. Superficialmente, el resultado de este tipo de acoso escolar es más o menos siempre el mismo: el pobre acosado se vuelve una persona retraida, aislada del mundo. Interiormente, como es de esperarse, el espectro de posibilidades es más rico, y en él caben desde tipos visionarios como Gondry hasta asesinos seriales que se las arreglan para trascender la muerte habitando y controlando los sueños de sus víctimas, como Freddy. Digamos que Stéphane está en un punto medio entre esos dos. Un pasito a la derecha, y termina violando niños en algún suburbio de Paris, un pasito a la izquierda, y gana cierto reconocimiento como artista alternativo escribiendo a duermevela el guión de una película sobre una familia de conejos en crisis.

Stéphane et Stéphanie

Stéphanie habita los sueños de Stéphane, y como los sueños de Stéphane okupan su realidad, la Stéphanie de sus sueños es tan real como la otra, la que vive tras la puerta. Y es como en esas impresiones del Ojo Mágico: el juego consiste en bizquear un poco hasta que dos imágenes similares coincidan. Al principio parece poco, pero pronto uno se ve rodeado por una proyección en tres dimensiones que escapa el papel. Un universo nuevo y mejor. Uno podrá ser un poco bizco ahí, en ese lugar perfecto, pero vale la pena. ¡Qué importa que vivamos en tres dimensiones! Todo vale la pena por otra de esas visiones privadas de la tercera dimensión.

Stéphanie y lo imposible

Stéphanie escucha a Stéphane sumergirse en un sueño. Suena ploc, como cuando me abri la cabeza saltando de picada en una piscina en Melgar. Y también lo ve ahí, acostado en su cama, cubriéndose la cara con una manta. Stephanie conoce a Stephan porque conoce sus sueños, los ve pasar. Ahora, mientras escribo esto, me imagino a mi amiga Melba preguntándole sueños a niños. A cientos de niños. Hace algunos años estuvo en esas. Yo no la conocía para ese entonces, pero me la imagino. ¿Cuál es tu sueño?, dice Melba, y los niños de Bogotá responden cosas. Y a medida que la edad y el mundo se los comen responden cosas cada vez más aburridas, cada vez más concretas, cada vez menos oníricas y más asociadas a la acepción de la palabra que tiene que ver con expectativas. Además, cada vez son menos sinceros. Los mejores sueños -los que realmente ocurren- se desvanecen; decir "sueño" se vuelve equivalente a decir "imposible", pero aun así seguimos soñando toda la vida. ¿No es esa una paradoja?

(Lo imposible y Gondry: Adenda circularizante

Dice Gondry: "Esta película fue un poco rara para mí porque es obviamente muy personal. La empecé a escribir hace años, y el personaje de Stéphanie no estaba ahí, era sólo una fantasía en ese momento. Durante el proceso de empezar a trabajar en la película, conocí a esta persona que era muy creativa y con la que tenía este vínculo, y decidí que Stéphanie fuera un poco como ella, una persona por la que yo sentía algo. No fue fácil. Cuando filmamos, no tenía claro aún si le gustaba a esta persona o no, y esa fue mi recomendación para Charlotte [Gainsburg, la actiz que representa a Stéphanie], que yo no sabía si a ella le gustaba él o no. Fue como si yo estuviera intentando encontrar mi propia verdad al preguntarle a ella si le gustaba él. Y ella me dijo que sí le gustaba, pero estaba equivocada. Así es la vida". (Tomado de esta entrevista))

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