Nombre: Más extraño que la ficción
Categorías: Drama, Comedia, Fantasía, Romance, Comedia dramática
Director: Marc Forster
País: Estados Unidos
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * * ½
Mauricio Reina * * * ½

Más extraño que la ficción (2006)

Una comedia dramática

¿La vida es una tragedia o una comedia? Es una tragedia que se puede vivir en forma cómica, le dice el profesor Hilbert (Dustin Hoffman) a Harold Crick (Will Ferrer) en algún momento de Más extraño que la ficción. Sin duda es una respuesta sabia que también sirve para aclararnos la naturaleza híbrida de esta película: se trata de una “comedia dramática”. ¿Un nuevo género? ¿Una contradicción en los términos? Tal vez. Lo cierto es que el notable guionista  Zalch Helm ha ideado una historia que lleva a este género al límite. Finalmente es una comedia con final feliz incluido, aunque para llegar hasta allí tendremos que recorrer el intrincado camino de la “metaficción” y de “las puestas en abismo”.

Que los personajes dialoguen con sus creadores es algo que sabíamos desde hace bastante tiempo (Pirandello) y que algunos directores cinematográficos han retomado con mucho acierto (Woddy Allen en La rosa púrpura de El Cairo). La novedad entonces, la gran noticia, es que estos juegos intelectuales de la literatura moderna son ahora aplicados a una comedia convencional. Es como si a alguien le hubiera dado por inventarse un western filosófico. Lo importante es que, gracias a un buen director y a un gran elenco –incluidos los actores secundarios-, el experimento funciona y convence. Hasta sus detractores han reconocido que al menos se trata de una propuesta muy interesante.

Harold Crick, el gris funcionario de impuestos que tiene su vida fríamente cronometrada y controlada de repente escucha una voz: es su creadora, Karen Eiffel (Ema Thompson), una torturada autora que aparece intempestivamente para recordarle que él no tiene el control de su vida y no es más que un personaje de ficción. Ella es su Dios y como tal ha decidido matarlo. De ahí viene su crisis y su bloqueo creativo. Si él muere -algo muy triste- ella escribirá una gran obra. “Su mejor libro”, en opinión del ilustre profesor Hilbert. Si él vive, nos quedaremos en el terreno de la comedia y con un libro menos importante, pero todos felices. ¿Qué pasará? ¿Quién ganará el duelo, el autor o su personaje? Harold Crick asume el reto y para ello está dispuesto a dar un giro radical. Decide actuar la historia del hombre que encuentra su vida antes de perderla. Recupera entonces la guitarra de su loca juventud y va en busca del amor de la linda y rebelde panadera. En vez de la fría geometría de su apartamento, el ambiente cálido y acogedor de la pastelería.

La vida en realidad siempre tiene un final infeliz: es una tragedia. Por eso se inventaron las comedias, para que lo olvidemos y juguemos por un rato a que no es cierto: puede haber un final feliz. Es un contrato tácito que acepta el espectador de este género. La trasgresión de Helm consiste en hacerlo evidente e involucrar al espectador en la decisión. Es más real que Harold muera pero más bonito que viva para siempre con Ana. Preferimos vivir en la ficción. En la ficción: no en la estupidez. Es decir, siempre con un pie en la realidad, sin necesidad de perder la conciencia. Por eso esta atípica comedia nos hace pensar tanto antes de entregarnos el deseado final feliz. Lo buenos finales felices no son nada fáciles, tienen su precio, hay que merecerlos. La vida es una tragedia pero puede vivirse como una comedia. Parece sencillo; no lo es.  

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