| Nombre: | Bobby |
| Categorías: | Drama, Política, Documental, Basado en hechos reales, Guerra |
| Director: | Emilio Estevez |
| Año: | 2007 |
Bobby (2007)
La cajita.
"Cuando le enseñas a un hombre a odiar y temer a su hermano, cuando le enseñas que es menos hombre por su color o sus creencias o las politicas que persigue, cuando enseñas que aquellos que son distintos amenazan tu libertad o tu trabajo o tu familia, entonces también aprendes a confrontar a los otros no como conciudadanos sino como enemigos, a reunirte no buscando cooperación sino conquista; a ser subyugado y controlado." (RFK, Cleveland, Ohio, Abril 5, 1968)
A veces me pregunto cuántos más hace falta que maten antes de que nos demos cuenta que nos están (¿nos estamos?) matando. Y lo de menos, en realidad, son los muertos. Eso no se puede revertir. Ese es un dato dado, estático. El problema no es que a un tipo le suelten ocho o nueve balas de sorpresa entre la cabeza, el problema es la manera como esos disparos terminan redefiniendo lo que consideramos vivir, como modifican nuestros límites personales y nuestras reglas de interacción, como engendran nuevos disparos que a su vez engendran nuevos huérfanos y nuevas venganzas, como poco a poco toleramos todo eso como si fuera algo normal.
Y bueno, ¿Qué éramos antes de la muerte? ¿Qué somos en los intermedios entre un asesinato y otro? Ahí nos vemos al espejo, orbitando tímidamente en el espacio que nos ha conferido la existencia para trazarnos un rumbo. No es gran cosa, en realidad es sólo una cajita, pero como no hay más, es todo. Ahí vamos, regresando a la casa con una caja de huevos, cuando el espacio-tiempo se contrae y el eco de las balas nos alcanza transmutado en voces que dicen que alguien cayó, que le arrancaron su cajita. A veces el muerto será noticia de radio y a veces será uno sólo nuestro, que nos alcanza por teléfono una noche mientras vemos televisión para enterarnos de los ajenos. Aquí viene un salto, seguro que lo han sentido al menos una vez; viene desde adentro y cosquillea: todos al tiempo en medio de la plaza, viendo al hombre caer. Plaza, avenida, avión, hotel, apartamento, parque, no importa. Ahí están la caida, los disparos, los gritos, la resignación, la rabia. Si el muerto es nuestro, ahí también estarán sus risas, sus abrazos, sus saltos mientras juega al Pictionary. Ahí reunidos, en un silencio confuso, recuerdos, momentos, vivos y muertos. Un parpadeo apenas que nos agrupa, para que las balas nos acaricien y las escuchemos silbar al alejarse, cobardes, prometiendo regresar más tarde, mientras nosotros, cabizbajos, seguimos caminando hacia casa con los huevos y nuestra cajita.
