Nombre: La fuente de la vida
Categorías: Drama, Acción, Ciencia Ficción, Animación, Aventura, Religiosa, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales, Romance, Guerra
Director: Darren Aronofsky
País: Estados Unidos
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Jaime Forero

La fuente de la vida (2006)

1.

La edad media que vivimos en Colombia es una de las ideas que más me gusta usar en conversaciones. Personas que decapitan a otras para jugar con sus cabezas podría ser una imagen de la edad media. Con la posesión de la tierra y las relaciones sociales, también parece que hubiera una traducción literal entre Colombia del siglo veinte y europa occidental del siglo catorce.

Una traducción menos literal puede hacerse entre esta misma Europa del medioevo y los países ricos de hoy en día. Las salvajes diferencias entre las fortalezas que son las ciudades centrales y su exterior, las fusiones entre empresas que son matrimonios entre familias dominantes y los argumentos religiosos para ir a la guerra. No queda excluído que sea un mismo ciclo recurrente en estos países que conocemos, posiblemente de menor importancia en el 80% restante del mundo. Pero dado que la edad media estimula la imaginación de Europa y la nuestra --como buena colonia cultural que somos-- continuemos por esta línea.

La figura de los finales de la edad media que nos es más familiar, como mestizos que somos, es la del conquistador. El hombre que sale del centro del imperio hacia la periferia, hacia el nuevo mundo, que es sinónimo de un mundo mejor. Conquista territorios desconocidos, que son un universo conocido para los conquistados. Tiene su método para exterminar, dominar y conquistar. Si seguimos con nuestro trabajo de traducción, ¿cuáles son nuestros nuevos territorios sin explorar? El espacio exterior y el cuerpo humano. Extremos de escalas físicas y temporales, son el objetivo a ser descubierto y dominado por nuestros conquistadores: ingenieros y científicos. ¿La cura de las enfermedades? una vacuna genéticamente diseñada. ¿Una solución a la sobrepoblación mundial? Ir a la luna, buscar nuevos planetas.

Desde este punto de vista, no parece coincidencia que los mejores y más salvajes conquistadores de nuestra época, trabajen para los países que tuvieron en algún momento los mejores conquistadores y colonizadores, o para el imperio dominante de nuestros días.

Desde este punto de vista, es natural que en su nueva película Darren Aronofsky haga una equivalencia entre un conquistador español y un neurocirujano norteamericano.

2.

Un conquistador español viajando a América en búsqueda del árbol de la vida, un neurocirujano norteamericano que busca la cura a la muerte, un explorador viajando en una biósfera por el espacio exterior con destino a una estrella lejana. Esas son las tres caras de una mitad del personaje central en The Fountain. Las otras caras de la segunda mitad del personaje principal son: la reina española, la escritora compañera del neurocirujano, el ser amado que viaja con el explorador espacial.

El personaje principal es entonces una pareja, donde una parte violenta y masculina busca derrotar a la muerte para hacer vencer a la vida, y una parte inteligente y femenina acepta y demuestra lo complementario e inseparable de la vida y la muerte. El hombre busca salvar la vida física de la mujer, y la mujer busca salvar el espíritu del hombre.

Volviendo a tierra, la película se enfrenta entonces a lograr que tres historias y épocas diferentes se fundan para dar origen a un todo coherente. Los actores son los adecuados, los efectos especiales son más que suficientes. Pero el resultado es apenas aceptable.

Al final, lo ambicioso e interesante de la película se queda en el plano completamente racional. Ese lugar del cerebro que permite contar perfectamente el argumento de la película, identificar con facilidad todas las simetrías y juegos que propone el director. No hay lugar a interpretaciones adicionales o a exploraciones visuales. Demasiadas imágenes conocidas, demasiados diálogos, demasiadas explicaciones.

3.

La primera película de Darren Aronofsky se convirtió casi que de inmediato en un film de culto. La segunda película terminaría de crear una sólida base de fanáticos. La expectativa por su tercer film era enorme. Este tercer film es The Fountain. En muchas partes llegaron a decir que Aronofsky era un nuevo Stanley Kubrick. Y que The Fountain vendría a ser el hermano gemelo de 2001: A Space Odyssey.

Pero para que Kubrick empezara a ser Kubrick él tuvo que pasar cero años en una escuela de cine, casi cuatro años de reportería gráfica. Tuvo que hacer tres cortometrajes, tres mediomediometrajes y dos largometrajes (¡Paths of Glory y Spartacus!). Y para llegar a 2001: A Space Odyssey, tendrían que pasar dos largometrajes más: Lolita y Dr. Strangelove. Todo esto para poner en contexto las cosas y ver que Aronofsky esta bastante lejos de empezar a ser un Kubrick, y para empezar a entender por que The Fountain está tan, pero tan, lejos de 2001: A Space Odyssey.

Toda esta expectativa, para los que ya conocíamos a Aronofsky, crecía cuando ya sabíamos todo sobre el guión de The Fountain. Cuando ojeábamos las páginas del cómic que hicieron (una decena de estas páginas rodó por internet, y cuando lo tuve completo entre mis manos preferí no leerlo todo para no dañarme más la película). Y casi perdímos el control de nuestras vidas cuando leíamos sobre los problemas que alargaron el estreno por meses y meses más.

Hasta que salió. Y como se podía predecir, el resultado no está a la altura de lo que se esperaba. Ni la música de Kronos Quartet y Mogwai logran salvarla. Ni los muy lindos Rachel Weisz y Hugh Jackman pueden hacer algo.

Hasta acá, puede parecer que la película es pésima. No lo es. Simplemente esta ahí, neutra. Es una película más. Vale la pena verla, en especial si no se sabe quién es Darren Aronofsky.

(Tomado del blog Tres Rayitas con permiso de su autor.) 

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