Nombre: La maldición de la flor dorada
Categorías: Drama, Acción, Aventura, Artes marciales
Director: Yimou Zhang
País: Hong Kong
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Pablo Camacho * * * ½
Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * *

La maldición de la flor dorada (2006)

Crisantemos teñidos de sangre

Tras los éxitos internacionales de Héroe y La casa de las dagas voladoras, era de esperarse que Zhang Yimou siguiera con su más reciente largometraje por la misma senda: narraciones ambientadas en años inmemoriales de China, que sólo tienen apegadas a la realidad una época histórica precisa, pero que en lo demás son fantasía, derroche de color y efectos especiales. Si bien en Héroe la fórmula fue casi perfecta, en La casa de las dagas voladoras ya había un exceso de todos estos elementos que jugaba un poco en contra del largometraje. Para el tercer filme de esta “nueva etapa” había quizá que intentar algo distinto: mantener intactos el efectismo sensorial y de trucos visuales, pero a la vez incluir un fondo melodramático que acerca a The Curse of the Golden Flower (2006) al William Shakespeare de Hamlet, El rey Lear y Macbeth.

Yimou ha realizado un drama de intriga familiar donde no falta sólo un ingrediente. Aquí hay codicia, celos fraternos, incesto, infidelidad, envenenamiento, crimen y traición, que involucran a una sola familia, pero no a cualquiera: a la del mismísimo rey de la dinastía  China reinante en el siglo X, como era de esperarse. De ese modo la película está llena de diálogos exaltados y demasiado solemnes que tratan de explicar y poner un poco de orden a lo que estamos presenciando, si es que no nos confunden, pues hay más de una zancadilla argumental en la forma de dobles y triples traiciones. Lo demás son enormes batallas donde el único ganador fue el avanzado programa de computador que les dio vida.

Sazona la cinta una maravillosa puesta en escena de excelsos colores que nunca temen –y no logran- parecer recargados. Ellos, junto al vestuario de los personajes, llenan la pantalla de un arco iris visual esplendoroso, que no es superado por los efectos especiales, esos sí cansados y cansinos de tanto abuso previo por este y otros directores. Yimou fue al principio de su carrera un logrado director de fotografía y no lo ha olvidado nunca: esta película es una golosina visual. Pero eso no es suficiente si la historia da tumbos y no es interesante ni creíble.

Obnubilado por la fama que estos filmes le han dado en todo el mundo, Zhang Yimou ha dejado de lado esas historias intimistas que nos mostró en películas previas como Ju Dou, Esposos y concubinas (Raise the Red Lantern), ¡Vivir! y Ni uno menos, donde en lugar de los excesos actuales en los trucos visuales y de animación digital había la solidez y sencillez (no hay paradoja posible en ello) de una buena historia. Definitivamente eran otros tiempos. Mejores, sin duda.

 

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