Nombre: El espíritu de la pasión
Categorías: Drama, Erótico, Artes marciales
Director: Kim Ki-Duk
Año: 2004

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Luis Fernando Afanador Perez * * * *

El espíritu de la pasión (2004)

Habitando el vacío

Una película en la que sus protagonistas principales no hablan y sentimos que no es necesario porque las imágenes, la música y la actuación han sido suficientemente eficaces, es un homenaje al silencio y al cine puro. Tae-suk, un repartidor de propagandas de pizza con la extraña costumbre de habitar las casas vacías que se encuentra en su oficio, no pronunciará una sola palabra durante la hora y treinta y cinco minutos que dura la cinta. Y Sun-hwa, la bella y desgraciada muchacha que vive atrapada en la jaula de oro de su obsesivo y celoso esposo, sólo dirá hasta el final dos palabras –“te amo”- que resuenan como un grito en un valle solitario y sorprenden tanto como la voz de Harpo –el mudito de los hermanos Marx- cuando por primera vez se decide a hablar.

Puesto que se trata del silencio y de las imágenes no es asunto fácil comentar El espíritu de la pasión (su título original, que nunca han debido cambiarle, es Casas vacías). ¿De qué trata? Lo obvio sería decir que es una historia de amor, una fábula antigua recreada en una sórdida ciudad moderna: el héroe rescata a la princesa de su cautiverio y de su monotonía y se la lleva a vivir la verdadera vida que es ser muchos. Una actividad emocionante y libre, por eso mismo perturbadora para el orden y la ley. Porque, desde luego, no se trata de algo normal sino de una aberración, de un acto voyerista: introducirse en secreto y morbosamente en la intimidad de los otros: en su baño, en su cama, en su cocina, en sus miserias. Y, en vez de robarles sus objetos materiales, algo todavía más grave: su alma. Otra vez un homenaje al cine puro, placer de fetichistas y mirones que espían en la oscuridad las existencias ajenas según lo explico para siempre el maestro Alfred Hitchcok en La ventana indiscreta.

El mito se propone entrar en la realidad. Esa es la gran vuelta de tuerca, el salto cualitativo que tiene esta película y que hay que aceptar para apreciarla. Cansado de ser tantos, de ser perseguido y apaleado, Tae-suk se despoja de la pesadez del cuerpo y aprende a vivir en la liviandad del espíritu. Allí es donde invita a vivir a Sun-hwa su historia de amor, perseguida y castigada en la realidad. Y ella lo entiende: es el amor posible, el que esta ahí, a la mano, el que su horrible realidad no le dejaba ver. Hasta que aprende a mirar y lo alcanza: “te amo”.

El silencio nos pone a hablar. Esta película silenciosa estimula la especulación y el comentario. He tratado de asir su argumento y su sentido en palabras pero de inmediato me doy cuenta que estas se deshacen y sólo quedan sus imágenes: ambiguas, sutiles, perturbadoras. Y algunas memorables como la mortaja del anciano muerto que no puede traducirse: es puro cine.

País: Corea del Sur
Duración: 1:35
Director, productor, editor y guionista: Kim Ki-duk
Música: Silvian
Con: Seung-yeon (Sun-hwa); Jun-kyoon Lee (Tae-suk); Huyk-ho Choi (esposo); Jeong-ho Choi (policía).

 

 

 

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