Nombre: El agente de estación
Categorías: Drama
Director: Thomas McCarthy
País: Estados Unidos
Año: 2003

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Luis Fernando Afanador Perez * * * *

El agente de estación (2003)

Tres corazones solitarios

La vida de un cinéfilo se justifica cuando se encuentra con una película como esta. The Station Agent es extraña, marginal, de bajo presupuesto y breve. Quizá por eso ha sido reconocida en el ámbito del cine no comercial: obtuvo muchos premios en Sundance y en varios festivales de cine independiente. Pero, para no entrar en un terreno espinoso y polémico -hay quienes no creen en la existencia del cine independiente y, de hecho, The Station Agent es distribuida por Miramax- baste decir que se trata de una pequeña joya que no debe perderse alguien que ame verdaderamente el cine. 

Finbar MacBride (Peter Dincklage) no es una persona común y corriente: es un enano cuya única pasión son los trenes. Finbar quiere que nadie lo moleste –quiere estar solo- y conocer todo lo relacionado con los trenes: películas, modelos, maquinistas. Vende trenes de juguete en un almacén de Nueva York,  propiedad de su único amigo, Henry Styles (Paul Bejamin). No obstante, la repentina muerte de Styles, le cambiará por completo su vida. El almacén se cierra y Finbar hereda de Styles una antigua estación de trenes en un lugar despoblado de Nueva Jersey a donde se irá a vivir. La nueva vida de Finbar es la historia que nos cuenta la película.

La condición física de Finbar lo ha vuelto misántropo. Sabe que si va a un supermercado la cajera puede no verlo o a la administradora se le ocurrirá tomarle una foto; si sale a la calle un grupo de muchachos le preguntará por Blancanieves. Por eso no quiere involucrarse con el mundo y prefiere un acuerdo tácito en el que él no molestará a nadie y, a cambio, lo dejarán en paz. Su figura estoica y digna invade la pantalla y le imprime una gran personalidad a esta película. Los enanos son un tópico actuando pero Finbark se sale de los estereotipos: es un ser entrañable a pesar de la distancia que impone.

Con su acostumbrada actitud arriba a la nueva morada; quiere ocuparse de sus amados trenes sin que nadie lo moleste. Sin embargo, el mundo no parece dispuesto a dejarlo tranquilo. Cleo (Raven Godwin), una niña afro-americana le pregunta si él es un “midget” (no un “dwarf”, que sería la palabra polite); Emily (Michelle Williams), una simpática librera se muere de curiosidad por tener sexo con un enano; Joe Oramas (Bobby Cannavale), un entusiasta vendedor de perros calientes quiere ser su amigo a la fuerza y Olivia Harris (Patricia Clarkson), una artista que acaba de separarse y de perder a su hijo, estará a punto de atropellarlo un par de veces. Olivia, Finbark y Joe -gracias a la iniciativa incasable de éste último- alcanzarán a cuajar una relación de afecto pese a muchas dificultades: cada uno de ellos es a su manera un outsider que carga con su propio drama. La amistad, la difícil y dolorosa amistad entre tres solitarios es finalmente el gran tema de esta película.

En una de las escenas más intensas, Firbank se emborracha solo en un bar –Joe le ha incumplido una cita- y de pronto se para y grita: “¡Aquí estoy yo, mírenme!”. La amistad ha roto su falsa careta de estoicismo y ha desnudado todas sus carencias. Nadie puede vivir completamente solo: para bien y para mal estamos condenados a los otros que son nuestra salvación o nuestra condena. “El infierno son los otros”, dijo Sartre. Sin embargo, como dijo un poeta, tres amigos que caminan solos en silencio tienen un mismo corazón. Al final, Olivia, Firbank y Joe, juegan cartas. Es uno de los finales más simples y más necesarios del cine.

 

The Station Agent
Estados Unidos, 2003
Director: Thomas McCarthy
Con: Meter Dinklage, Patricia Clarkson, Bobby Canavale, Michelle Willimas, Raven Goodwin
Duración: 88 minutos.
Disponible en DVD con subtítulos en español.

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