Nombre: Gracias por fumar
Categorías: Comedia, Política, Comedia dramática, Basado en una novela
Director: Jason Reitman
País: Estados Unidos
Año: 2005

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Andres Borda Gonzalez * * *

Gracias por fumar (2005)

El primer largometraje de Jason Reitman –la historia de un hombre sin escrúpulos que es capaz de defender la reputación de las industrias tabaqueras, culpables, según muchos, de la muerte de miles de personas al año en Estados Unidos- es divertida, pero uno tiene a veces la sensación de que bien podría haber funcionado mejor como un corto. La impresión que le deja a uno es similar a la que produce otra película con un estilo y un propósito similar, Lord of war, en la que Nicholas Cage hace el papel de un desalmado traficante de armas: después de los primeros quince minutos de oír a un narrador repitiendo de mil maneras que es un hijueputa por estar metido en un negocio como ese y que lo sabe, cualquiera puede adivinar la moraleja final; y de ahí en adelante sólo quedan unas que otras aventuras y ocurrencias divertidas que lo mantienen a uno pendiente de lo que pasa en la pantalla. Por otra parte, el tono cínico e ingenioso con que Reitman decidió contar su historia ya lo hemos visto tantas, tantas veces en otras películas que hay varios puntos donde resulta predecible; y algunos de los chistes son tan elaborados y tan “inteligentes” que simplemente no dan risa.

Leyendo todo esto cualquiera podría decir que Gracias por fumar es una mala película. La verdad, sin embargo, es que es divertida, y uno al final aprende, al menos, lo hábiles que pueden ser las industrias norteamericanas a la hora de manipular a su favor la opinión del público. Y aunque la historia de ficción no alcance siempre a sostenerse sólo a punta de críticas “mordaces” y comentarios “ácidos”, todo pasa tan rápido (dura 90 minutos) que no alcanza a ser aburrida. Pero como crítica a las empresas tabaqueras podría haber sido más efectivo un documental, similar al que Michael Moore hizo, varios años atrás, en su programa La cruel verdad en donde un grupo de personas, organizado por él, le cantaban villancicos a las empresas que con la venta de sus cigarrillos les habían hecho perder la voz. Eso sí lo deja a uno con escalofríos.

 

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