Nombre: Domino
Categorías: Drama, Acción, Comedia, Erótico, Policiaca, Documental, Basado en hechos reales, Guerra
Director: Tony Scott
Año: 2005

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Javier Moreno

Domino (2005)

¿Asesinos por naturaleza 2? Nah.

La flashy Domino, protagonizada por la cotizadísima Keira Knightley, pretende en secreto, digo yo, convertirse en la Natural Born Killers de las nuevas generaciones. Bueno, ¿y uno cómo se hace una película como esa? Para empezar contrata a Tony Scott (o se contrata a sí mismo en caso de que usted sea Tony Scott) para dirigirla y le pide el guión al tipo que dirigió y escribió Donny Darko. En segunda medida, se asegura de aplicar al exceso todos los trucos visuales y de color que Jeunet usó en Amelie y, qué diablos, guarda en el fondo de su corazón la idea de que lo que quiere hacer es una Amelie pero con sangre y en Los Angeles. Así, Tautou es reemplazada por Knightley, subutilizada por Lucas en La amenaza fantasma, pero se refuerza la imagen del pescadito cayendo al agua, se reemplaza el canal por un inodoro, se le tatúa un pescadito en el cuello a la protagonista y voilá —o como escribió una estudiante mia en una tarea, «wala»—, ya estamos a mitad de camino.

Mickey Rourke cala muy bien en papeles de matón. De matón entre sentimental y cínico. De matón curtido, veterano del Vietnam que regresa de la guerra y descubre, oh sorpresa, que la experiencia en el ejercito no abre muchas perspectivas de trabajo. Los gringos, que piensan en todo, han creado una larga lista de empleos para veteranos donde esa valiosa experiencia adquirida rociando selva con agente naranja, napalm y plomo en cápsula no se pierda. Los que están más de moda ahora son los contratistas que no son otra cosa sino viejos mercenarios legalizados. Los contratistas de seguridad están asociados en empresas pequeñas que hacen outsourcing para compañías grandes, proveen seguridad a bajo costo y sin incluir semejantes joyitas en la nómina de la compañía. Trabajan felices en Irak, Afghanistan y Colombia. Pero ese es un invento nuevo, antes les tocaba irse freelance y, si querían mantenerse dentro de los límites de lo legal, la mejor opción era acceder a la lotería de los cazarecompensas. Uno cree que eso es una cosa de los Westerns pero luego lee (e.g. Taylor v. Taintor, U.S. Supreme court, 1872) y se encuentra con que es una figura legal disponible en varios estados que sirve para aligerar la acción de la justicia y la carga de la policía cuando el acusado de un crimen no se presenta a su juicio. Esas son las maravillas que permite una constitución de diez páginas escrita por masones.

Olvidé mencionar una cosa crucial. La película debe ser una historia real. Scott se la encontró de milagro hace unos años cuando conoció a Domino Harvey en dios sabe qué circunstancias. La Harvey era una cazarecompensas con pinta de modelo, hija de modelo y de actor renombrado de los sesenta, que se movía con igual gracia entre la farándula y la escoria —probablemente debido a la similaridad profunda entre ambas— y que estaba muerta de ganas de volverse una leyenda. La Harvey, para que el éxito sea asegurado, se suicida dos meses antes de que la película se estrene y así Scott la pueda cerrar con un In loving memory arranca lágrimas.

Me imagino que en alguna de las entrevistas con Scott, Domino se refirió con desagrado a la vida en la zona de Beverly Hills llamándola, 90210 life. El guionista, al escuchar esto, no desaprovechó la oportunidad y propuso reencauchar a Brian Austin Green e Ian Ziering para que hicieran de ellos mismos convertidos en presentadores de un reality de la WB dirigido por un personaje representado por Christopher Walken sobre cazarecompensas en el cual la Harvey pudiera convertirse, dentro de la película, en la leyenda que deseaba ser. Y, bueno, una vez se dan esas libertades poéticas, botan la casa por la ventana y también incluyen escena en el Jerry Springer Show con crítica social socarrona y otros gadgets del mismo estilo.

Recapitulemos: Tenemos una historia contada a saltos de unos cazarecompensas en California, mucha sangre, psicodelia, cámaras mareadoras a la Blair Witch Project, televisión amarillista (en lugar de noticieros, Jerry Springer y Realities), humor negro, drogas (en vez de coca y marihuana, crystal meth) y música estridente de la nueva era (Nine Inch Nails plagiado, digitalizado, remasterizado y rejuvenecido). Deja vu, ¿o no? Agreguémosle un poco de romance S&M, un poco sobre la guerra de Afghanistan, tan actual y hype, y cerremos con moraleja, algo feliz y rosa que no nos deje tan triste después de verla y ahí tendremos Domino, la última de Tony Scott. Si, el de Top Gun y Un detective suelto en Hollywood II. No se podía esperar más.

Con razón es que Nano le dice a los amigos que yo veo cualquier porquería.

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