Nombre: El perfume
Categorías: Suspenso, Erótico, Policiaca, Basado en hechos reales, Misterio
Director: Tom Tykwer
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno

El perfume (2006)

Veala si no leyó el libro. (*)

Qué linda y aburrida es esta película, qué pocas sorpresas nos depara a los que, en su momento, caimos presa del fenómeno de marketing que constituyó el libro en el cual se basa, qué lindas caras, qué paisajes, qué lindo pelo, qué dirección de arte, qué bonitas pecas, qué caracterizaciones tan deprimentes, qué linda es y qué tonta al tiempo. Parece hasta magia que logren eso.

Pero la culpa no es del director, él hizo lo que pudo; ni de los actores, ellos seguían un guión; ni del guionista, él recibió órdenes. La culpa es del productor ingenuo que pensó que un libro que narra cuasisubjetivamente la vida olfativa de un hombre obsesionado por los olores -por más exitoso que hubiera sido- serviría para hacer una película igualmente entretenida. Y bueno, si fuera un libro tailandés desconocido, vaya y venga, pero El Perfume no es ese tipo de libro. El Perfume lo ha leído todo el mundo, casi que hace parte de la lista formativa obligatoria del lector adolescente contemporaneo. Uno no puede esperar, en esta película, que el espectador se sorprenda con el final. El final "inesperado" y picaresco no puede ser el objetivo de esta película. No de ésta.

Vuelvo y me pregunto: ¿Qué pretendían? Pero luego me reclamo a mí mismo: ¿Qué esperaba, acaso? Y no sé. Creo que esperaba una adaptación más valiente y menos interesada en contar la historia policiaca superficial. Quería ver un intento por representar cinematograficamente los olores (imagino ahora auras líquidas emanadas por los objetos, imagino rastros del paso de una mujer que Grenouille consumiría con la nariz como lineas de coca); quería que fuera en francés e italiano; quería ver a un Grenouille tan atractivo, complejo e interesante como el de papel; quería que fuera feo; quería algo menos obvio menos fácil, tal vez un poco más sucio, menos artificial, menos centrado en tomas insulsas y romanticonas de una muchachita pelirroja a la cual eligieron porque era muy parecida a Kirsten Dunst pero no cobraba tanto, y menos dependiente de ese narrador que leía apartes del libro para explicarnos lo que sentía Grenouille (porque con la cámara no pudieron) y que parecía pariente cercano de la narradora de cuentos de Disneylandia. Sólo faltó campanita haciendo sonar sus campanitas al final de cada página, pero para cosas coloridas teníamos a Dustin Hoffman haciendo un papel de payaso simpático, maquillado y todo. Lástima que dure tan poco. 

Supongo que si uno no ha leido el libro y le gustan las películas de colores saturados puede disfrutarla. No es muy violenta y, en medio de la desnudez, es bastante recatada (lo que la hace especialmente recomendada para monjas liberadas sin mucha lectura a cuestas). Tal vez incluso la recuerde con cariño y se emocione con el final "sorpresivo". Si se leyó el libro, escuche mis palabras: No la vea. Quédese con el Grenouille que imaginó, quédese con las palabras de Süskind que leyó hace tanto. No se deje tentar por la foto de la pelirroja o el perfil de modelo diesel del protagonista, no son suficientes. No crea que le van a dar más que el libro, no crea que va a poder recordar el libro con cariño. Nada de esto sucederá. No la vea, le repito, no vale la pena.

(*) No, ¿sabe qué? Si no leyó el libro y tanto le interesa la película, lealo, se consigue barato en librerías de segunda o en el estante de libros de su abuela, y luego regrese a esta reseña y siga lo que quiera que ella le indique. Creame, un libro al año no hace daño. Ese, además, es divertido y se lee más bien rápido. Otra opción, igualmente recomendable, es no hacer nada: ni leerlo ni verla. Quiero decir, ¿para qué regresar sobre un bestseller de los ochenta cuando tenemos nuestros Códigos da Vinci y Harry Potters? ¿Para qué? Lo bueno (lo mejor) de los bestsellers es que tienen fecha de vencimiento.

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