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Borat (2006)

El embajador de la india revisitado (y en "reality")

por Javier Moreno

Este es humor ácido: o usted se ofende, o usted se ríe, o usted cierra los ojos y se pregunta cómo lograron salir de esa vivos. Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan no es una película amable aunque asegure tener pretenciones nobles. Borat insulta y transgrede intencionalmente, llevándose de frente y sin misericordia cualquier corrección política presente, lo que siempre está bien. Borat es cáustica y su producción fue, por decir lo menos, levemente malévola. La película es una inmensa cámara escondida cuya víctima es una cultura, ese borracho paranóico, botaratas y supersticioso que, para mal, conduce el accidentado destino del mundo por estos días.

Independiente de la opinión que le despierte Borat, hay que reconocer que Sacha Baron Cohen es el mejor comediante-actor improvisado que ha producido el mundo en los últimos años. Digo, una cosa es Woody Allen como él mismo y otra Cohen, un historiador educado en Cambridge, haciendo el papel de un jaimaiquino-londinense que entrevista personalidades sin guión y sin perder ni el personaje, ni la compostura, ni el humor inteligente que sutilmente cargan sus preguntas. Sospecho la existencia de una condición psiquiátrica asociada. Sea como sea, larga vida al genial Ali G y demás transmutaciones. Yo soy, desde hace ya algún tiempo, un fan incondicional.

Borat

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