Nombre: Capote
Categorías: Drama
Director: Bennett Miller
Año: 2005

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Diana Ospina Obando * * * ½
Mauricio Reina * * * ½

Capote (2005)

Esta reseña deseo empezarla con una frase que aparece en el capítulo final de El Eskimal y la Mariposa de Nahum Montt: “El Eskimal intentó mirar en lo más profundo de Coyote, pero terminó hallándose a sí mismo”.

Empiezo con esta frase porque sin duda alguna esa experiencia del Eskimal al enfrentarse al ser humano sobre el cual quiere escribir fue la misma que le ocurrió a Capote: sentado frente a Perry, a ese asesino que había matado de manera despiadada a toda una familia, tuvo la revelación de que se encontraba frente a su alter ego. Perry estaba ahí para mostrarle qué hubiera sido su vida si hubiera tomado otras decisiones, como bien lo dice el personaje de Capote durante la película “es como si Perry y yo hubiéramos crecido en la misma casa pero yo salí por la puerta de enfrente y él por la trasera.”

Conocer a Perry le supone a Capote aventurarse en el descubrimiento de su ser más oscuro y doloroso. Ahí está, encarnado, lo que más teme de sí mismo. La película se centra precisamente en ese momento de la vida de Truman Capote en el cual decide escribir sobre el asesinato de una familia ocurrido en Arkansas. La actuación de Philip Seymour Hoffman como el escritor es impecable e impactante. Al comienzo impresiona su voz aguda, sus maneras femeninas, su pose, pero lentamente, como debía ocurrir en la vida real, nos vemos seducidos por ese hombre parlanchín, chismoso, divertido que termina por seducir con sus palabras.

Me impresionó mucho la manera en que la película se esfuerza por captar el momento de extrema tensión emocional y sicológica que le produce a Capote la escritura de su libro A sangre fría. Claro, la película hace una elección, no se puede abarcar todo, así que en vez de enfrascarse en su infancia difícil o en su personalidad escandalosa y poco convencional, decide enfocarse en un momento decisivo de la vida de este hombre, y ante todo, anteponer su dimensión como escritor a cualquier otra.

Sentados frente a la pantalla somos testigos privilegiados del momento en que Capote decide viajar hasta el lugar donde ha ocurrido el horrendo crimen con el fin de escribir un artículo. La historia lo cautiva y la película va a narrarnos la manera cómo la idea de escribir un libro empieza a habitar la cabeza del escritor y cómo este se va gestando dentro de él de manera lenta y concisa. Mientras tanto continúa reuniendo testimonios, realizando el milagro de la creación, y para ello debe saberlo todo... debe mirar los cadáveres, debe leer el diario íntimo de la adolescente asesinada, contemplar las fotografías, adentrarse en el horror de lo que desea plasmar. Y después, sumergirse en la mente de Perry.

Para los que hemos leído ese libro sobrecogedor que es A sangre fría diría que la película está llena de claves, de propuestas de lectura que complementan y dimensionan el libro. Para los que no lo han leído, es importante saber que Capote no aparece en el texto, él se borra del registro, obvia su presencia y se trasmuta en un narrador omnipresente que planea en la mente de los protagonistas. Dudo que alguien pueda leer ese libro sin impresionarse ante la aparición de Perry y el relato de su vida, pero que no se equivoque nadie, el relato no lo justifica, ni pretende que sintamos lástima por el asesino, simplemente nos adentra en el horror, acompañamos a Capote de la mano y cerramos las páginas sin aliento.

Cómo no estremecerse entonces cuando vemos en la pantalla a Capote alimentando con paciencia y armado de compotas infantiles al moribundo Perry que está decidido a dejarse morir de inanición. Cómo no estremecerse ante los silencios de Capote, ante su certeza de estar escribiendo un libro fenomenal y único pero que le está consumiendo la vida. Capote sabe que si Perry no muere no podrá terminar de escribir nunca, se verá obligado a seguir pensando una y otra vez en esa historia pero también sabe que al morir se lo llevará consigo.

Ya la literatura fantástica nos lo había advertido: la existencia “del otro” está ligada a la nuestra y su desaparición nos arrastrará a la tumba como ocurre en El extraño caso del Doctor Jeckill y Mister Hyde. Es por eso que entendemos las mentiras de Capote, su desesperación, sus sentimientos ambiguos, el afecto que siente por Perry y el dolor que le causa su existencia, y al tiempo la escritura dándole forma a lo innombrable, capturando esos instantes de sufrimiento para él y todos los implicados en la historia.

Solo puedo concluir diciendo que Capote es una película profundamente conmovedora, intimista, que puede ser difícil para un espectador que no conoce nada sobre el escritor, pero que vale la pena ver solo porque tiene el valor de adentrarse en los avatares de lo que fue un intenso y doloroso proceso creativo.

 

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