Nombre: El regreso
Categorías: Drama, Road movie, Basado en una novela
Director: Andrei Zvyagintsev
País: Rusia
Año: 2003

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Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * * ½

El regreso (2003)

Una semana con papá

La relación es tensa. Tiene que serlo. No lo han visto hace doce años. Casi toda su existencia han carecido de una figura paternal que les guíe, les acompañe y les sirva de modelo. Han crecido solos con su madre y su abuela, en ellas se han mirado siempre. Pero un día, como de la nada, su padre vuelve a casa. Es el inicio de El regreso (Vozvrashcheniye, 2003), la primera película del director ruso Andrei Zvyagintsev, que se alzó con el León de Oro en Venecia el año anterior y con el premio a la revelación del año en los premios europeos de cine, y que ahora tenemos el privilegio de disfrutar.

Se llaman Andrei e Ivan, son un par de adolescentes comunes y corrientes, que se ven de repente estremecidos por el regreso de un padre del que no tenían noticias. Este hombre de pocas palabras y mirada dura es su progenitor. Entre los muchachos hay alegría y ganas de recuperar el tiempo perdido, más si –como él se los cuenta- pretende llevárselos de paseo. Será hora de estrechar lazos, de conocerlo mejor y hasta de reclamarle por un abandono que para ellos es incomprensible. Las fotos serán los testigos de unos días memorables.

Pero las fotos no lo cuentan todo. Si por las fotos fuera –y las vemos al final del filme- supondríamos unas vacaciones fenomenales junto al padre. Pero las fotografías sólo reflejan momentos puntuales, por lo general felices, que queremos conservar. De los acontecimientos tristes no queda huella. Aspiramos a que el olvido los sepulte. Y en esta semana que Andrei e Iván pasaron con su padre si que hay cosas que olvidar. Otras será imposible borrarlas.

Los dos muchachos se enfrentan a un padre poco afectuoso, que parece querer formarlos con un régimen autoritario al que ellos no están acostumbrados y frente al que el menor de los dos se revela rápidamente, mientras el mayor pretende conciliar ambas posiciones. De todos modos es difícil querer a un padre del que todo se desconoce, cuya historia no nos cuentan, cuyos motivos ignoramos y que no cabe duda que esconde por lo menos un secreto. Pero la película no es acerca de la revelación de ese secreto, esa es una pista falsa, un distractor que el director nos pone a la mitad del camino, para que veamos que distinta es su película a lo que Hollywood nos tiene acostumbrados a ver.

La película es sobre ellos tres, sobre lo que los muchachos aprenden, sobre las ásperas lecciones que ese hombre, prácticamente un desconocido, les deja y que van a acompañarlos para siempre. No volverán a ser los mismos. Andrei e Ivan vuelven a casa convertidos en otros, más adultos, acaso por fin persuadidos de que el mundo real está muy lejos de los juegos de infancia que hasta hace poco fueron su compañía.

Los paisajes costeros de Rusia sirven como marco perfecto para una historia dramática que logra expresarse con singular propiedad en sus tres personajes, en el balance precario de su compleja relación, en el mudo reclamo de unos jóvenes llenos de ilusiones. Al final queda un regreso en silencio.

Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) ©Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.

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