Nombre: Orgullo y prejuicio
Categorías: Drama
Director: Joe Wright
Año: 2005

Otras reseñas para esta película

Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * * *
Mauricio Reina * * * ½

Orgullo y prejuicio (2005)

Movimiento y pasión

Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice, 2005) se inicia y con ella, el movimiento. La cámara acompaña a Lizzie Bennet a entrar a su casa y en un breve y hermoso plano secuencia recorremos los rincones del recinto sin un solo corte. Vemos a sus hermanas, a sus padres y al perro flaco en un movimiento coreografiado y ágil que se repetirá cada vez que entremos a esa casa y que ocurrirá también en los dos bailes a los que asistiremos, de manera más notable en el segundo en  Netherfield Park,  donde la lente del cinematografista alemán Roman Osin  parece tener alas y lograr flotar entre los numerosos asistentes a la fiesta, buscando, rodeando y encerrando a todos los protagonistas de esta historia.

Disfrutamos y admiramos mucho este recurso formal e imaginábamos que se trataba de un adorno gratuito del filme, pero lo que no sospechábamos era que significaba algo más. Cuando Lizzie da vueltas en un columpio en la parte exterior de su casa, la cámara gira sin parar como lo ha venido haciendo, para detenerse definitivamente y marcar el inicio de la segunda parte del filme. Dejaremos de movernos: ya el director Joe Wright -que acaba de ganarse el premio británico Bafta al artista nuevo mas promisorio-  ha planteado la situación dramática, nos ha mostrado los personajes y nos ha hecho quererlos. Ahora el ritmo de la película va a ser otro, más pausado, más clásico, más adecuado para el despliegue pasional que nos aguarda desde ese punto hasta el final de este precioso filme.

Sin ningún titubeo sentimental, la película se desliza con seguridad entre las diversas trampas del melodrama sin caer en ninguna. Es un deleite oír sus diálogos llenos de humor e inteligencia, presenciar sus encuentros y desencuentros, conocer sus revelaciones y presenciar el desarrollo de un amor que parece atemporal y que proviene de la pluma de Jane Austen, adaptada para la pantalla por la guionista Deborah Moggach, quien contó con la ayuda no acreditada de una veterana en Austen, la actriz Emma Thompson, ganadora en 1996 de un Oscar por su guión de Sensatez y sentimientos.  Sumemos a esto una puesta en escena que ha sabido recrear con precisión la Inglaterra rural del siglo XVIII y obtendremos un filme que funciona por una combinación casi mágica de los elementos precisos dosificados en sus justas proporciones.

A esa magia contribuye un grupo de actores veteranos como Donald Sutherland, Brenda Blethyn y Judi Dench, aunados a un reparto más joven donde destaca una presencia que justifica este filme y, casi, este artículo y que se llama Keira Knightley, que a sus 20  años fue nominada al Oscar por su interpretación de Lizzie Bennet y que con su mezcla de coquetería, frescura, risa terrenal y una belleza difícil de describir se roba la película y pone a los espectadores a sus pies. Ella es la protagonista de esta historia de amores negociables, donde una mujer joven va a ser lo que sea necesario para enamorarse del hombre correcto, así tenga que tragarse su orgullo y sus prejuicios.

Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) ©Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.