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Los increíbles (2005)
Tres reseñas.

Uno puede hacer dos versiones de esta reseña:
La primera centra su columna vertebral en Pixar, la compañía de Steve Jobs, pionera en esto de las animaciones 3D por computador. Podría hablar de la historia de la compañía y cómo se supera en calidad una y otra vez, en cómo cada vez tienen mas control sobre detalles más pequeños del mundo 3D que construyen. Hablar también de que The Incredibles es la segunda de tres películas que Pixar hará apoyada en la distribución y el poder de Disney y luego hablar de los problemas que hicieron que Jobs decidiera romper relaciones comerciales con Disney cuando terminen de distribuir Cars, la que se viene en noviembre del 2005.
Luego pasaría a hablar de la película. Una introducción somera que sea un abrebocas a la historia advirtiendo al lector que probablemente las razones para ir a ver películas de Pixar pocas veces radican en la historia en si tanto como en las imágenes y el humor. Obviamente, aquí valdría la pena aclarar que The Incredibles es una película cómica de acción y es relativamente más violenta que cualquiera de las anteriores.
Luego podría arrancar un discurso arremetiendo contra las películas de animación que usan actores de renombre para las voces para luego recordarles que hay una cantidad de excelentes profesionales de la voz que merecerían más ese trabajo. El arranque de ira sería momentaneo porque simplemente estaría parafraseando a Nano, que le gusta Hank Azaria y que fue convencido del todo de la justa causa de los locutores artísticos (?) tras ver el pseudodocumental propagandesco/irónico de Mark Hamil Comic Book:The Movie.
Tras liberar mi furia, procedería a contarles que Samuel Lee Jackson, Holly Hunter y Jason Lee hacen las voces de algunos personajes de la película y que Jackson es genial. Realmente, Dreamworks usa más actores consagrados que Pixar, anotaría ahí. Para terminar, les diría que me frustró no ver los cortos de Star Wars III (llegamos un poco tarde o no los dieron), que me gustó el pequeño corto animado que la acompaña (típico goodie de las películas de Pixar) y que los cortos de Cars son prometedores, pero me gustaron más, recuerdo bien, los de The Incredibles cuando los vi por primera vez.

La segunda versión es filosófica y se centra en el problema de las diferencias. En como todos somos distintos y nos gusta excluir y señalar. Por un minuto me sumergería en una divagación en la que navegaría por los X-men, Surafrica, el discurso de Bill en Kill Bill 2, la segunda guerra mundial, las guerras étnicas en Africa, la segregación gringa y hasta nuestros colombianísimos regionalismos feroces. Sorprendido de salirme tanto del tema, retornaría súbitamente a la linea para recordarles que los superheroes tienen vidas difíciles pero luego notaría que de eso ya había hablado en mi reseña de Spiderman y entonces, buscando no sonar repetitivo, cambiaría de nuevo de tema y hablaría, ¿por qué no?, sobre la película.
Hablaría del humor, intentaría convencerlos de que los animadores de Pixar están entre los mejores comediantes de mi generación, me hablan a mi, entienden mi mundo, son casi de mi edad. Sólo a ellos se les podría ocurrir hacer una película sobre una familia de superheroes retirados y luego desarrollarla hasta sus últimas consecuencias. Se nota que disfrutan lo que hacen, que planean cada detalle después de estar ahogados de la risa media hora imaginando cuanta situación ridícula podría suceder, que tienen un excelente equipo de libretistas y que los guionistas no desmerecen. Sobraría decir que adoré la película. Tras cinco párrafos escribiendo sobre ella cualquier afirmación al respecto estaría de más. Sin embargo, es probable que, en cualquier caso, lo hubiera dicho. Probablemente en un tono que no sonara tan obvio, que pareciera decir más. "La película colmó mis espectativas", podría ser.
Para cerrar, haría una pequeña reflexión final sobre el problema de la diferencia. Algo que no cayera impúnemente en los clichés obvios. Fracasaría rotundamente pero dejaría el párrafo final así de todas maneras, porque no estoy de humor para revisarlo de nuevo. De repente, antes de poner el punto final, sufriría mi duda de siempre, la escribiría en pocas lineas: ¿qué tanto diferirá el nivel de goce de ver esta película si uno, en cambio de ser uno, fuera un niño de diez u once años? A veces -casi siempre- siento que el humor que manejan no es infantil, que lo dirigen a un publico adulto, me imagino que yo desprecio inconcientemente el que apunta a la audiencia infantil, no lo veo. Siempre que salgo de esas películas me preocupa mucho que los niños no hayan podido entenderla bien. Luego pienso que probablemente los de Pixar harán cientos de estudios de opinion con diferentes audiencias antes de hacer el lanzamiento oficial y que probablemente una de las audiencias centrales serán los niños, eso me tranquiliza un poco.
No sé aún cual reseña valdrá más la pena, así que escribiré algo corto al respecto (acompañado de una imagen ursurpada a los de rotten tomatoes):

Me vi The Incredibles, me gustó. Otro día escribo algo. Estoy cansado, me voy a dormir.
