| Nombre: | Sin city |
| Categorías: | Acción, Animación, Policiaca, Thriller, Basado en una novela, Cómics |
| Director: | Robert Rodriguez |
| País: | Estados Unidos |
| Año: | 2005 |
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Sin city (2005)
Cine negrísimo
Por fin se estrenó en el país la esperada Ciudad del pecado (Sin city, 2005), la película a cuatro manos que Robert Rodríguez y Frank Miller han dirigido a partir de las novelas gráficas homónimas de este último, con algún aporte de Quentin Tarantino como director invitado. Si la idea era ser fiel a la caricatura original, el resultado es muy logrado, pues lo que tenemos frente a los ojos es como luciría una tira cómica sí esta cobrase vida. El efecto conseguido es sorprendente y muy bien acertado, fruto de una combinación afortunada de maquillaje, vestuario, decorados, trucos visuales y efectos especiales. Los personajes funcionan si los miramos dentro de ese marco, si nunca perdemos de vista que están más allá de reflejar seres vivos y que ante todo son papel y tinta.
Lo mejor del filme, que algunos podrían objetar por la violencia visual que despliega de principio a fin, es la atmósfera de cine negro, pisando esa curiosa y esquiva línea que separa la maldad del bien. Como homenaje al género del hampa, los detectives duros y las mujeres fatales, La ciudad del pecado alcanza un excelente nivel. Los parlamentos en off y los diálogos del filme nos recuerdan los pronunciados por tipos como Humphrey Bogart, George Raft o James Cagney. La dureza, el dolor y La desazón invaden esas palabras, justas para unas imágenes violentas en las que un suntuoso blanco y negro se tiñe a veces de colores fuertes, en un contraste cromático que adorna al filme. La noche perpetua en que transcurre la acción acrecienta aún más el clima de zozobra que sentimos a medida que pasan los minutos. Sabemos que algo malo va a pasar, presentimos el sangriento destino de nuestros protagonistas, sufrimos por las consecuencias de sus actos, gozamos cuando los malvados reciben su castigo. A pesar de contar con un reparto cuajado de estrellas, la película se disfruta como un filme coral, donde todos son protagonistas, donde cada uno es apenas un engranaje en una bien aceitada trama de suspenso y pasiones prohibidas.
La labor de Robert Rodríguez como director, cinematografista y editor de este filme nos habla de un compromiso artístico que aplaudimos. Este es el cine nuevo, atrevido e innovador que tanta falta nos hace ver.
Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) ©Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.

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