Nombre: La terminal
Categorías: Drama, Comedia, Romance, Comedia dramática, Basado en una novela, Familiar
Director: Steven Spielberg
País: Estados Unidos
Año: 2004

Otras reseñas para esta película

Juan Carlos Gonzalez Arroyave * *

La terminal (2004)

Desde el aeropuerto

Vuelve Steven Spielberg a nuestras pantallas con La terminal (The terminal, 2004) y seguimos sin entender sus intenciones como director. Es talentoso, no hay duda, pero su trayectoria parece errática, como si por momentos olvidara las responsabilidades que le competen como autor y se diera a la tarea de desdibujarse hasta el punto que es imposible reconocer trazos de su genio.

¿O es que acaso es un director sobrevalorado y somos nosotros los que esperamos demasiado de él? A lo mejor él mismo no se toma tan en serio. Pero bueno, es el hombre tras El color púrpura (1985),  La lista de Schindler (1993), Rescatando al soldado Ryan (1998) y Sentencia previa (2002): nos ha mostrado que tiene talento. Pero, que no se nos olvide, es el mismo de Hook (1991) y de Atrápame si puedes (2002), entre otros deslices comerciales. Steven Spielberg es un excelente ejemplo de las contradicciones del cine de Hollywood, capaz de lo mejor y de lo peor a la vez, camaleón que cambia de aspecto según la cercanía de los dólares y que vende su alma al diablo con tal de conseguir unos espectadores más en la taquilla.

Sus compromisos artísticos hace rato fueron superados por sus intereses como productor y magnate indiscutible de la industria. Por eso la siguiente película de Spielberg puede ser una obra maestra, o una pieza tan convencional como La terminal y eso no deberá extrañarnos. Girará a favor del viento, nunca en contra. El riesgo creativo es un asunto que no va con él, un hombre que hace rato descubrió como vivir  de la fama y de un nombre de inmediata recordación y que entre el público es sinónimo de buen cine..

Quizá sea por todo esto que ya no nos extraña la falta de méritos de su más reciente filme. La terminal cuenta una anécdota que uno puede encontrar en la página de notas curiosas de un periódico y con eso pretende Spielberg hacer un largometraje: el resultado es una película sin brújula, exprimida su situación límite hasta el cansancio, hasta el absurdo. Parece difícil de creer que un hombre tenga que vivir nueve meses en el aeropuerto de Nueva York por un motivo inverosímil y que nadie durante ese lapso de tiempo comprenda lo ridículo y lo absurdo de la situación, cuando cualquier espectador desprevenido ve el despropósito de los padecimientos del protagonista.

Con la unidad temporal que le otorga el aeropuerto como única puesta en escena y los límites de comunicación que tiene el personaje principal (interpretado con la eficiencia usual por Tom Hanks), Spielberg  da por momentos la impresión de querer capturar el espíritu juguetón y satírico de Desde el jardín (Being there, 1979), pero se queda sólo en intenciones superficiales, en una parodia de lo que pudo ser una película interesante.

Sabemos que muchos lectores han disfrutado de algunos pasajes del filme, derivados de la angustia y del aislamiento del protagonista, pero queremos recordarles que no estamos ante un largometraje de Robert Zemeckis, a quien es posible mirar con cierta condescendencia, sino ante una obra de Steven Spielberg, un hombre que se dice autor, pero que parece andar empeñado en disuadirnos de esa idea.

Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) ©Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.