Nombre: Otra mujer
Categorías: Drama
Director: Woody Allen
País: Estados Unidos
Año: 1988

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Tomás Obregon * * * *

Otra mujer (1988)

Que se pierde o que se tiene

La pregunta es más que suficiente: ¿un recuerdo es algo que se tiene o algo que se pierde? Se la hace Woody Allen, claro, pero es la profesora Marion Post quien la eleva en otra de las escenas poéticas de Otra mujer. Ha arrendado una pequeña oficina junto al consultorio de un siquiatra para terminar, en paz, su nuevo libro. Pero paz será lo último que encontrará (la última frase es esa: "por primera vez en mucho tiempo sentí paz") cuando se de cuenta de que puede oír las confesiones de los pacientes del analista a través del sistema de aire acondicionado. El monólogo de una mujer en el diván -una melancólica mujer embarazada- la hará volver, día por día, sobre los cabos sueltos de sus cincuenta años de vida: la relación estrecha con su padre, el triste distanciamiento de su hermano, la relación con un hombre que se suicidó porque pocas salidas más nos quedan, el aborto que aquella vez parecía una solución a los problemas, la oportunidad perdida de vivir una vida en el desequilibrio, en el romance, en las decisiones equivocadas.

Wim Wenders tuvo que volver a hacer cola en el teatro apenas terminó de ver Otra mujer por primera vez. Verla es una experiencia hipnótica. Avanza como un sueño, un mal sueño, entre las imágenes del pasado, las imágenes de la poesía de Rilke, las imágenes simbólicas del teatro. Ocurre, como tantas películas de Allen (Annie Hall, Recuerdos, Deconstructing Harry), dentro de la cabeza de su protagonista. El lenguaje es libresco. Los diálogos tienen las sílabas exactas. Las actuaciones resultan (lo digo en el mejor de los sentidos) shakesperianas, sutiles, contenidas, una lección de oficio en tiempos en los que se piensa que el único camino es el realismo: la viuda de John Cassavettes, Gena Rowlands, compone el que quizás sea el mejor papel de su estupenda carrera; John Houseman, famoso en nuestros tiempos por interpretar al profesor Kingsfield de Paper Chase, pero célebre entre los actores por su trabajo en el teatro inglés, lleva a las lágrimas en su última aparición en la pantalla; la extraviada Martha Plimpton, en el papel de la hija adoptiva, subraya la frialdad de la heroína; Mia Farrow parece a punto de perderlo todo cada vez que se asoma en la película; Blythe Danner, Sandy Dennis y Philip Bosco, habituales en los elencos de Allen, se crecen en sus breves interpretaciones; Ian Holm, en el papel de aquel cardiólogo indolente (suelo pensar en las palabras que dice cuando las discusiones se complican: "acepto que me condenes"), sólo tiene que encoger las cejas para que lo odiemos; y Gene Hackman, convertido en el hombre duro con cierta inocencia, abre los ojos, nada más, para que sepamos que Marion ha perdido al amor de su vida.

Ya hemos dicho que Otra mujer avanza, bajo la música de Eric Satié, Johann Sebastian Bach y Gustav Mahler, como avanzan los sueños que tenemos cuando la vida parece detenerse en un punto sin salida. Y la verdad es que mucho tiene que ver, en la creación de esta atmósfera, la fotografía maravillosa del sueco Sven Nykvist. Nykvist, cinematógrafo de Ingmar Bergman, ha contribuido con sus lentes opacos a recrear el otoño triste que comienza a vivir Marion Post. Y, de paso, ha conseguido enlazar la obra de Woody Allen con la del cineasta sueco que llevó los dramas de fondo (tipo Strindberg, tipo Ibsen) a los terrenos del cine. En la obra de Allen, en sus cuentos, sus obras de teatro y sus películas, pueden hallarse referencias a las historias de Bergman siempre que uno se ponga en la tarea: la muerte de Love and Death, la pieza de un acto titulada La muerte y el pequeño relato de Deconstructing Harry es la muerte con la hoz de El séptimo sello; los viajes de recomposición que hacen Harry Block, Juda Rossenthall y esta Marion Davis son el viaje del profesor de Fresas salvajes; los primeros planos compuestos como pinturas en Interiores, Septiembre o Crimenes y pecados se lo deben todo (mejor: son homenajes explícitos) a los primeros planos del cine de Bergman.

El mundo de Allen, sin embargo, a diferencia del de Bergman, es un lugar en donde el humor puede salvarlo todo. En donde la ficción -el sueño, la poesía, la experiencia ajena en el caso de Otra mujer- puede salvar de una desesperanza que tiene mucho más de realismo que de pesimismo. Es un mundo que en un primer momento puede parecernos menos artístico, menos elevado, menos importante, pero que a la larga se nos revela como una opción mucho más completa, un mundo más mundo, un universo más universo, si puede decirse algo como eso. Pronto, en Crímenes y pecados, esta idea quedará mucho más clara. La comedia convivirá con la tragedia. La fantasía resolverá los horrores de la realidad. Los géneros se cruzarán en los relatos para que la visión de la realidad no sea tan estrecha. Mientras tanto, Marion Post, la mujer que observa a esa Otra mujer, la mujer que se convierte en esa Otra mujer, la mujer que fue esa Otra mujer (los títulos de Woody Allen, en apariencia tan sencillos, siempre han sido extraordinarios), aceptará que la vía de la realidad tarde o temprano conducirá a una persona al suicidio. No se dirá mentiras, no. De hecho, dejará de decírselas. Pero elegirá el camino de la alegría -la farsa de la alegría- para vivir los años que le queden.

En Deconstructing Harry el protagonista nos aclara esta idea: "la vida se reduce a la manera en que cada quien decida distorsionarla". Marion Post ha distorsionado la suya por la vía árida de la filosofía, la vida de la abstracción que conduce, irremediablemente, a la frialdad del universo. Y ahora, gracias a esa paciente embarazada, Hope, que piensa en quitarse la vida (y que se parece tanto, en su expresión, a aquella pintura de Gustav Klimt titulada Esperanza), gracias a esa coincidencia dramática que le ha caído del cielo, ha vuelto a vivir una vida en el arte, en lo concreto, en lo simbólico que nos conduce de la manera menos dolorosa, al menos nos conduce, hacia la muerte. Los recuerdos son, entonces, algo que se tiene.

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