Nombre: Capote
Categorías: Drama
Director: Bennett Miller
Año: 2005

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Andres Borda Gonzalez * * * *
Mauricio Reina * * * ½

Capote (2005)

Capote

Basándose en la novela de Gerald Clarke, Dann Futterman (un actor que ha aparecido en más series de televisión que en películas, y casi siempre en papeles pequeños) escribió un guión que fácilmente pudo ser uno de los mejores del año pasado. Para retratar al escritor y periodista Truman Capote, Futterman omitió su problemática infancia y sus últimos años en decadencia con la seguridad de que bastaría con centrarse en el periodo durante el cual gestó su obra más reconocida, A sangre fría, para conseguir un perfil complejo, suficiente y detallado de su personalidad. Efectivamente, esto fue lo que consiguió. Sin la intención de mostrarnos ni un monstruo ni un ídolo y con diálogos inteligentes que logran no sonar pretenciosos (“siento que vivimos en la misma casa, pero que él salió por la puerta de atrás y yo por la principal”, dice Capote en un momento sobre Perry Smith, uno de los protagonistas del incidente que inspiró A sangra fría), Capote es, de lejos, una de las mejores biografías cinematográficas de los últimos años.

Y sorprende saber también que la experiencia que tanto Futterman como Bennett Miller, el director, tenían haciendo películas era poca: el primero nunca había escrito un guión, y el segundo nunca había dirigido un largometraje de ficción. Pero vale aclarar que nada de eso se nota aquí: el perfeccionismo y la confianza con que fue dirigida y escrita la película no presenta ningún rastro de ingenuidad o torpeza, y sería difícil confundirla con una ópera prima. Por otra parte, la actuación tanto del protagonista, Philip Seymour Hoffman, como de algunos de los actores secundarios (Catherine Keener hace con efectividad su papel de siempre como la escritora Harper Lee, y Clifton Collins nos convence por completo como el conmovedor y perturbado Perry Smith) son increíbles: usualmente con este tipo de películas esperamos ver algún actor virtuoso consciente de lo bien que hace su trabajo, pero Hoffman consigue meterse en el personaje de Capote (cuya personalidad ya es, de entrada, bastante teatral) de tal forma que nos hace olvidar que estamos viendo una actuación.

Capote es un buen ejemplo de una biografía que no necesita repasar las crisis de alguien para conseguir un retrato completo y justo de su personalidad (típicos ejemplos de este segundo caso son la reciente Walk the line sobre Johnny Cash, y Lautrec de Roger Planchon). Sin recurrir a juicios éticos, Futterman confía en que es suficiente con ser testigos del momento más alto en la carrera de Capote para conocer lo mejor y lo peor de él, y Miller en que el guión y la actuación de Hoffman son lo suficientemente buenos para conmovernos.

 

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