Nombre: La terminal
Categorías: Drama, Comedia, Romance, Comedia dramática, Basado en una novela, Familiar
Director: Steven Spielberg
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Alejandro Martin Maldonado * * *

La terminal (2004)

Es una típica película gringa en el sentido más literal de la palabra. Todos, en el fondo, son buenas personas. Todo, en el fondo, sale bien. Todo es un poco de mentiras. Todo es tan gringo que uno ya no lo puede creer. Y sin embargo la recomiendo, ¿cómo puede ser? No sé bien por qué, pero los gringos las hacen mejor que nadie. Y aquí "típica" no lo uso como suele hacerse en ciertos círculos, sino tratando de ir a la raíz de la palabra. Es decir, estamos ante una película como las hacían antes. De aquellas de los cuarentas, cincuentas, donde los personajes eran así de simples, las películas así de ingenuas. ¿Es esta una película ingenua? ¿Lo es Spielberg? Muchos podrían argumentar que no, pero estoy tentado a creer que si lo es.

El personaje de Hanks llega de su país original Krakozhia para quedar atrapado por meses en el aeropuerto de NY. Resulta que mientras volaba hubo una guerra civil en su país y ahora se encuentra con que no tiene nacionalidad. Así no puede entrar. ¿No viajaban en el avión otros compatriotas? preguntan los que, según se ve en las discusiones de IMDB, ven aquí una película absurda que no se cree nadie. Otros podrán decir que es basada en la vida real (y es cierto que suceden cosas cada rato que vistas en una película nadie creería), pero es verdad que del personaje que duerme en el aeropuerto francés sólo han tomado la anécdota más general (al parecer muy bien pagada por el señor Spielberg). Pero la película es cualquier cosa menos verosimil. Lo mejor es que no importa, no sé bien de dónde han sacado que el cine (o los relatos en general) ha de serlo.

Y quizás allí radica lo mejor de esta película. Como en el cine de antes, una serie de personajes que no son más que unos esteriotipos (el mexicano, el hindú, la azafata, el burócrata...) construyen una serie de relaciones que nos hagan entenderlos y, en alguna manera, quererlos. Tom Hanks (de quien no soy devoto) se luce en uno de esos personajes que le gustan tanto, niños grandes (Big parece que será la película de su vida), que se roban el corazón de todos, a pesar de que si uno se encontrara alguien así en alguna parte le parecería un retrasado mental insoportable. Pero, de nuevo, estamos en una película. Y Spielberg es un genio de las películas, de meternos en ese otro mundo, con esos personajes y esas relaciones tan peculiares.

Lo mejor es lo bien que uno lo pasa. Yo me reí mucho, muchas veces solo, como siempre. Ayudó que Ana María estaba dichosa y para reírse ayuda mucho ir con alguien así. Ver al hindú hacer malabarismos mientras Hanks intenta una absurda comida perfecta es delirante (si bien hay que reconocer que la raíz de este chiste ya estaba en nuestros queridos Tenembaums, pero también hay que aceptar que, si bien allí nunca habló, el personaje se desarrolla aquí en su fase "parlante" de la mejor manera). Y la secuencia de comedia/drama en la que Hanks salva al ruso de nuestro burócrata aprovechándose de sus ventajas linguísticas es de antología. Zoe Saldana es divina, y desde ya nos vamos dando cuenta que vamos a seguir disfrutando su presencia en las pantallas. Luna lo hace bien, pero de la pandilla de inmigrantes es el menos aprovechado (y a un gomelo de su calaña el bigotico no lo convierte en inmigrante pobre de ninguna manera). Pero la más grande es Catherine Zeta Jones. A ella es a la única, fuera de Hanks, que Spielberg le regala un personaje con alma. (Se me parece tanto a alguien...) Sale más churra que nunca (vestida de azafata), pero lo más importante es cómo nos convence de su dolor. Alguien que sólo debería romper corazones, tiene el suyo vuelto un trapo. Pero, lo más importante, es que siempre se las arregla para ser fiel a sí misma.

Yo, de todas maneras, como Spielberg me metió en esto de amar el cine, sigo pensando que en él hay algo más de lo que uno ve sin más. Que no es sólo un mago del ritmo, de las camaras y del melodrama. No dejo de preguntarme, en una situación como la de hoy, cuando el mundo se está partiendo de tal manera y los gringos se están encerrando como lo están haciendo, ¿qué es lo que nos quiere decir con esta comedia tan ligera alrededor de un tema tan delicado? De alguna manera, con la ingenuidad original del cine gringo, Spielberg parece intentar remitirse a ese país de "buenas personas", ese país donde se han recibido mejor que en ningún otro a los extranjeros, donde juntos han logrado tan imponentes empresas. Quizás es un llamado al ingenuo espectador norteamericano a reconocerse también allí. No en el odio al extraño, sino al contrario. Claro que tanta ingenuidad es peligrosa, y hoy, quizás más que nunca, estamos enfrentando sus consecuencias.

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