Nombre: Golpes del destino
Categorías: Drama, Basado en una novela, Deportes
Director: Clint Eastwood
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * *
Mauricio Reina * * * *

Golpes del destino (2004)

Knockout técnico

Clint Eastwood es un hombre que ha ido tejiendo con los años una obra digna, de una aproximación clásica al cine, y que ha centrado su interés en una narrativa alejada de vanguardias, bebiendo de la herencia de directores como John Huston y John Ford, obviamente conociendo sus limitaciones. Fue Bird (1988) la película que le señaló la senda de un éxito que cada vez parece más consolidado y digno del respeto de un público que aprecia su sencillez y lo ha premiado con su devoción. Las películas de Clint Eastwood se centran en el ser humano y en las circunstancias tanto externas como internas que los fuerzan a moverse, a escapar, a dar un grito de auxilio. Lleno de cariño por unos personajes tan otoñales como él mismo y que tienen la nostalgia pegada a la piel, su cine no siempre es una experiencia fácil, pues en muchas ocasiones esos personajes arrastran un pesado lastre de dolores junto a ellos.

Golpes del destino se antojaba una obra muy acorde a la estructura temática que describí: una mujer de escasos recursos y mínimas oportunidades, ve en el boxeo una forma de superación y de revancha frente a una vida que le ha dado poco. Su historia se entrecruza en un momento dado con la de un veterano entrenador de boxeo que, sin saberlo, anda buscando la imagen sucedánea de una hija que un día se separó de él y que no parece haberlo perdonado. Esas dos existencias se encuentran un día y entre ellas se van recortando las distancias, mientras aparece con lentitud una cálida ternura que se refleja en sus gestos, en su mirada cercana, en su tácita complicidad. En el fondo, el boxeo se ve como una disculpa para una historia personal y de enorme sensibilidad.

Pero a la mitad del camino de este largometraje existe una fractura enorme que hace que se despeñe por un desfiladero dramático del que no logra recuperarse. Buscando un efecto que la distanciara de filmes predecibles como Rocky (1976), Eastwood y su guionista Paul Haggis han apelado a un recurso tan forzado que alcanza a verse como una traición a lo que veníamos viendo. La sutileza se esfuma y entran en escena personajes patéticos y caricaturescos como la familia de la joven, ridículo cliché que no logro entender como se coló aquí. El giro que toma la película es tan desconcertante que el espectador no alcanza nunca a sentirse cómodo con la nueva situación. ¿Acaso no había un modo más honesto y más inteligente de redondear una historia que era prácticamente perfecta? Al apelar al efecto dramático, Eastwood demostró que no tenía los argumentos para ganar el combate y que hubo de recurrir a un artero gancho al hígado. Pero fíjense bien: a pesar de eso la película terminó en la lona.

Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) 18/02/05 pág 2-2. © Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.

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