Nombre: En carne viva
Categorías: Suspenso, Erótico
Director: Jane Campion
Año: 2003

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Juan Carlos Gonzalez Arroyave * *

En carne viva (2003)

Caminando en la cuerda floja

No es sencillo que un actor se atreva a arriesgar la imagen que ha construido  en sus películas, principalmente por temor a que un súbito cambio de registro les haga perder la popularidad y el nombre que han ido forjando. Pero algunos también piensan que es buena idea romper esquemas y crecer profesionalmente, sobre todo cuando se han encasillado en papeles populares o facilistas. Probablemente esto último fue lo que aconteció con Meg Ryan que, cansada de ser la representación viva de la comedia romántica moderna, ha optado por papeles dramáticos más complejos, tal como le vimos en Hurlyburly (1998), Prueba de vida (2000), y ahora con En carne viva (In the cut, 2003), película dirigida por la neozelandesa Jane Campion.

El cambio operado en Meg Ryan es tan grande que resuena como una bofetada en el rostro de sus seguidores, que no van a poder reconocerla casi en esta oportunidad, pues poco queda de la periodista de Sintonía de amor (1993), en el aspecto desaliñado y en la expresión de soledad y hastío de Frannie, esta profesora anónima anhelante de cariño, de cualquier cariño.  La marginalidad en la que vive perturba por lo real, por lo bochornosamente cruda. Por eso son tan dolorosas las secuencias de sexo explicito de la película, por que la directora las despojó de cualquier sofisticación y las asemejó a una última oportunidad al borde del abismo. Caminando en la cuerda floja de sus deseos, Frannie no sabe que se expone al peligro. Pero ella se encuentra casi en un estado de semi inconciencia, divagando entre sus pensamientos y sus anhelos. Decía Jane Campion en una entrevista, a propósito de esta película, que "Las mujeres de hoy nos debatimos entre la independencia y el hecho de que nuestras vidas están construidas alrededor de encontrar y satisfacer los modelos románticos con los que crecimos.  La historia nos ha dado la oportunidad de ver como esos modelos se derrumbaron penosamente, pero lo peor es que muchas mujeres posponen sus vidas, pensando que sí no están con un compañero entonces nada importa. De alguna forma todavía están buscando un inexistente príncipe azul". No sabemos si eso es lo que busca Frannie, pero sentimos que indudablemente algo le falta.

La película podría haberse quedado en la descripción introspectiva de esta vida adolorida, y haber triunfado, pero la directora comete el desliz inexplicable de derivar hacia un thriller poco convincente y demasiado violento, que arruina la descripción que venía haciendo de la personalidad de esta mujer. De buenas a primeras nos vemos tras la pista de un asesino que descuartiza a sus víctimas y en ese momento la película no logra encontrar el tono adecuado, hasta llegar a una solución final precipitada y poco convincente.

Los retratos femeninos que Jane Campion nos ha mostrado en su filmografía siempre han sido elaborados con sumo cuidado, y el que esbozó aquí con Meg Ryan no es la excepción. Lamentablemente la película tenía otras intenciones, molestamente comerciales, y eso hace que el papel de esta actriz no alcance la resonancia que merecía. De todos modos podemos seguir dando fe de su talento como actriz. Ojalá pueda demostrarlo en una película de más altura.

 Texto publicado en la columna "Séptimo arte" del periódico El Tiempo (edición Medellín) pág. 2-2  (12/03/04).

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