| Nombre: | Charlie y la fábrica de chocolates |
| Categorías: | Comedia, Fantasía |
| Director: | Tim Burton |
| Año: | 2005 |
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Charlie y la fábrica de chocolates (2005)
Chocolate espeso
El cine de Tim Burton es siempre una exploración de sus muy personales gustos estéticos y temáticos, presentes desde el inicio de su carrera, por lo general más llena esta de aciertos que de infortunios. Trabajando desde la industria, ha mantenido una independencia creativa que, salvo quizá El planeta de los simios (2001), le ha permitido desarrollar una obra compacta, donde el humor negro y retorcido se une a una atmósfera macabra, muchas veces disfrazada de inocente fábula, como vimos en El joven manos de tijeras (1990). La ironía y el ingenio en su mirada lo pone en un sitial de privilegio: Tim Burton es un autor consistente, un hombre con una idea clara, que tiene los recursos para poner al cine al servicio del desarrollo y la expresión de esa idea.
Afortunadamente el humanismo de Tim Burton lo salva de la frialdad del cine de terror, al que nunca ha querido asomarse. Al director le importan sus personajes, los quiere de veras –no es sino recordar El gran pez (2003)- y por eso se niega a sumarse al coro de practicantes del cine de zombies, terror japonés y otras variantes que por estos días vampirizan al género. Lo suyo es otra cosa, algo más sutil, más inteligente, más dirigido a conmover y remover algunos miedos subliminales del espectador de cine, antes que ha ofenderlo con un gratuito despliegue de sangre. A él le gustan los marginales de la sociedad, los outsiders que incomodan: personajes como Batman, Ed Wood o Constable Ichabod Crane son parte integral de una filmografía a la que ahora se suma un ser extraño y solitario llamado Willy Wonka, el protagonista de Charlie y la fábrica de chocolates (2005).
Johnny Depp personifica a Wonka, un ser andrógino y ligeramente inquietante, que rige una misteriosa fábrica de chocolates, cuyas puertas van a abrirse para cinco niños, que tendrán la oportunidad de visitarla. A partir del texto de Roald Dahl y la película de Mel Stuart de 1971, Burton construye una narración que de lejos parece un cuento infantil (así fue promocionada en nuestros cines), pero que de cerca es mucho más perversa que lo que aparenta. Mírenla bien… es de Tim Burton. No lo olviden.
Texto publicado en la columna Séptimo arte del periódico El tiempo (edición Medellín) © Casa Editorial El Tiempo. Todos los derechos reservados.
