Nombre: Leonard Cohen: I'm your man
Categorías: Documental
Director: Lian Lunson
Año: 2005

Otras reseñas para esta película

Alejandro Martin Maldonado * * ½

Leonard Cohen: I'm your man (2005)

Un hermoso concierto-homenaje

Lo primero que hay que decir es que no es un documental. Es un concierto-homenaje bien filmado con algunas cortinillas "documentales". El que quiera ver a Leonard Cohen cantando en sus distintas etapas, o enterarse de su proceso, de las versiones de su vida, debe buscar en otro lado, decidirse hacerlo él mismo, o esperar que alguién más lo intente. Aquí apenas lo veremos diciendo un par de frases cortas que siempre sacarán alguna sonrisa. El poeta se las arregla para decir en cada caso algo que parece a la vez hondo y chistoso. De todo se ríe, sobre todo de sí mismo. Quizás es lo mejor: a él que le hagan homenajes le parece chistoso, él mismo le parece chistoso, toda su vida a aprovechado su figura y se ha reído de ella. De su elegancia, de su porte, de su voz profunda, de su fama de "lady's man". Su figura le fascina y le parece ridícula. Así como su paso por el sacerdocio budista. Un respeto que implica burlarse.

Esto es todo lo que podemos ver de Leonard Cohen y que alcanza para que no dejemos de querer al que tanto queremos ya. Que da incluso para que lo queramos un poco más. Así como lo quieren los que le hacen el homenaje en esta película: Nick Cave, Rufus Wainwright y su hermana Martha, Beth Orton, Anthony (el de Anthony and the Johnsons), Jarvis Cocker y los (pesados) de U2. Lo mejor y lo que hace que esta película debería promocionarse como un concierto y no como un documental, son las versiones que hacen ellos de sus canciones.

Es impresionante como asumen los textos, la cadencia, incluso su propia voz. Entre ellos están quizás de las voces más originales hoy, Anthony hondo, dulce y amanerado, Cave (con quién más se habrán hecho paralelos con Cohen) por su voz profunda que más que cantar recita los cuidadosos poemas que compone. Beth Orton hace una versión super intensa de Sisters of Mercy, y Jarvis Coker sorprende con un Coen vuelto rockero y golpeado. Rufus W, el que se siente que tiene a Cohen más por dentro, canta las más populares (Everybody knows y Hallelujah) y se roba el show con un espectáculo de una dulcura gay impresionante, especialmente con una versión "broadway" de la primera. (No puedo distanciarme del todo de estar viendo esta película en pleno West Village el día del Gay Parade con las calles llenas de gente de todas las vestimentas y sexualidades posibles, en el que no puede sino envidiarse la libertad que han conquistado en esta ciudad).

Al final, Cohen canta Tower of song con U2. Si bien es espectacular verlo cantar con toda su "persona", no deja de ser bastante detestable el protagonismo de Bono. Aparece a través del documental casi tantas veces como Cohen señalando su admiración por el maestro. Si bien lo que dice de Hallelujah es muestra de su inteligencia "Esa canción me toca y me hace sonreír, Cohen fue capaz como pocos de asomarse al abismo, y de reírse luego". Su presencia constante, como intentando de legitimar al "viejo maestro" es detestable. ¿Acaso necesita Leonard Cohen que Bono lo presente? ¿Acaso Bono es más importante que los demás cantantes del homenaje? ¿Había que cerrar con la canción favorita de Bono con su grupo haciendo de telón de fondo?

Un poco más de equilibio, un poco de sencillez de U2 y del desagradable Bono, habría hecho de esta película un homenaje mucho más sentido. De todas maneras no importa. Para los fanáticos de Cohen ver esas versiones con esos arreglos cuidadosos y con esos intérpretes realmente tocados por el cantautor marcan la experiencia. Porque lo que queda sobre todo es eso, la idea de un poeta que pudo dar el ritmo (y fondo) a sus letras.


 

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