Nombre: La mujer de al lado
Categorías: Drama, Erótico, Basada en una obra de teatro
Director: François Truffaut
País: Francia
Año: 1981

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Tomás Obregon * * * *

La mujer de al lado (1981)

Un hombre, Bernard (Gerard Depardieu), mira a su vecina desde una pequeña ventana indiscreta. El problema es que, en esa casa en el campo, no queda nadie más alrededor a quien espiar. Que sólo la puede ver a ella, a unos cuantos metros, en la soledad de su propio cuerpo. Y que ella no es cualquier persona. Es Matilde (Fanny Ardant), la mujer a la que ha amado desde siempre, la gran historia romántica de su existencia aburrida, la mujer de la que ha tratado de librarse, durante los últimos diez años, ahora que es feliz con su esposa Arlette y con su hijo Thomas. Sí, así es. Bernard, como el L. B. Jeffries de la película de Alfred Hitchcock, tiene una ventana desde la que puede espiar las miserias humanas. Pero en esa ventana sólo está su obsesión, su desamparo y el desequilibrio de su cuerpo. Sólo está, de alguna manera, su propio rostro.

Es Madame Odile Jouve (Verónique Silver) quien cuenta la historia. Es ella quien nos advierte, desde un principio, que vamos a ser testigos de una tragedia. Vamos a ver el momento en que Bernard se reencuentra con Matilde, la escena en la que la inocente Arlette invita a sus nuevos vecinos a comer, el instante en que los dos amantes (qué difícil es verlos fingir, convertidos en dos niños tramposos, que puede tratarse como dos colegas en una junta de negocios) descubren, a pesar de sus nervios, que su historia de amor aún no ha terminado. Nada de eso va a salir bien, no. Lo sabemos a fuerza de ver tantos dramas. Y el director de la película, François Truffaut, que ha visto muchos más que nosotros, ha diseñado cada una de sus secuencias para que sintamos esa atmósfera asfixiante de la que los personajes tratarán de escapar tarde o temprano. Querremos quitar la mirada de la pantalla. Querremos que la tierra nos trague cuando Bernard pierda del todo la cabeza y Matilde nos haga caer en cuenta -Roger Ebert nota esto en su reseña- de cuáles son sus verdaderos sentimientos. Porque estamos ante una película de suspenso en la que desde el comienzo se nos anuncia que el enemigo, la sombra que nos espera en la esquina, la bomba que va a estallar si no presionamos los botones adecuados, somos nosotros mismos.

Nosotros, claro, que en el cine del autor de La noche americana, Fahrenheit 451 o La historia de Adela H, no estamos tan interesados en los personajes como en el melodrama, que perdemos la cabeza por vivir una historia de amor que se parezca a las que hemos visto en el cine.

¿Qué mejor homenaje podía hacerle Truffaut al hombre que entrevistó en 1962 en busca de un par de nociones que le dieran forma a su carrera? ¿Qué mejor carta de amor a Hitchcock que poner en boca de Fanny Ardant la frase "me tratas como si fuera un ladrón y tú un policía"? Pero al mismo tiempo ¿Qué mejor tributo que filmar un romance herido de muerte de esos que sólo fracasan en las películas de François Truffaut?

La mujer de al lado no suele citarse entre las grandes obras de Truffaut cuando se quiere hablar de su carrera. Pero es, para mí, una obra maestra incomparable. Fue filmada en Grenoble, en Francia, en la primavera de 1981. Se estrenó el mismo año, en París, el 30 de septiembre. Y a mí me llegó a tiempo, en 1988, cuando necesitaba una prueba de que el gran cine francés no tiene por qué ser aburrido. 

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